En 1921, una muchedumbre de árabes atacó a residentes judíos de Yaffo e invadió el Centro de Inmigración Sionista, matando a 47 judíos. Los árabes utilizaron las revueltas como herramientas políticas: después de cada estallido, una comisión británica de investigación determinaría que la causa de la violencia de los árabes era el miedo a ser desplazados por los judíos. Para frenar las revueltas, la comisión recomendaría que se pusieran restricciones a la inmigración judía. En este caso en particular los árabes ganaron la batalla, ahuyentaron a los judíos de Yaffo, pero perdieron la guerra: las revueltas incitaron el asentamiento judío en la vecina Tel-Aviv, que dejó a Yaffo casi carente de intereses comerciales judíos. De nuevo, en 1929, las revueltas hicieron que los judíos dejaran Yaffo, y pronto Tel-Aviv había eclipsado a Yaffo como el principal centro comercial de Israel.