En 1099, los cruzados capturaron Jerusalem. Los cruzados eran un movimiento patrocinado por la iglesia para “liberar la Tierra Santa de los infieles” (los cruzados llevaron una campaña de violación y pillaje, se estima que en el proceso fue asesinado el 40% de la judería europea). Al día siguiente de su conquista de Jerusalem, los cruzados asesinaron a todos los judíos de la ciudad, reuniéndolos en una sinagoga e incendiándola. Los judíos fueron excluidos de Jerusalem por el siglo siguiente. Los musulmanes también fueron víctimas de los cruzados. Los historiadores creen que los cruzados plantaron una profunda semilla de odio a occidente.