Esta fecha marca la muerte del Rey Nabucodonosor de Babilonia en 561 AEC. Nabucodonosor construyó la nación más poderosa del mundo atacando y anexando cruelmente países vecinos. En ocasiones es llamado “Nabucodonosor el Grande”, pero es mancillado por los judíos por haber destruido el Templo Sagrado en Jerusalem y enviado al exilio a los judíos de Israel. El libro bíblico de Daniel relata cómo Nabucodonosor erigió un gran ídolo para que las personas lo adoraran; tres judíos se negaron a participar y Nabucodonosor ordenó que fueran arrojados a un horno en llamas (milagrosamente salieron ilesos). Nabucodonosor era un megalómano (padecía ilusiones de grandeza) que construyó los Jardines Colgantes de Babilonia como un testimonio de su grandiosidad, cada ladrillo estaba inscrito con su nombre. Asombrosamente, en nuestro tiempo, Saddam Hussein se proclamó a sí mismo como la reencarnación de Nabucodonosor, y soñaba con devolver al imperio babilonio a su antiguo tamaño y gloria. Saddam comisionó arqueólogos para que restituyeran los antiguos Jardines Colgantes, y cada ladrillo nuevo llevaba inscrito el nombre de Saddam. El Libro de Daniel (4:30) describe la caída de Nabucodonosor: “Perdió su cordura y vive salvaje como un animal”. Y lo mismo le pasó a Saddam –terminó en un pozo mugriento, desaliñado y derrocado.