En 1315, el Rey Luis X de Francia invitó a volver a los judíos que habían sido expulsados unas décadas antes por el Rey Luis IX. Esto marcó una pauta en la vida judía en Francia: las expulsiones y las subsecuentes invitaciones a retornar. La monarquía francesa estaba tratando de establecer su tierra como la “nueva Jerusalem”, y para cumplir con esta misión intentó varias cruzadas en Israel. En 1615, el Rey Luis XIII ordenó que los cristianos tuvieran prohibido hablar con los judíos, bajo pena de muerte. Eventualmente, en 1683, el Rey Luis XIV expulsó a los judíos de la colonia de Martinica.