De acuerdo a la tradición judía, este es el día en que comenzó la Creación, como está registrado en el primer capítulo de Génesis. Mientras que otras religiones ‘comienzan’ su calendario con el inicio de la religión, el calendario judío comienza con la Creación. De acuerdo al judaísmo, cada nación es integral para la humanidad: los no judíos eran bienvenidos para traer ofrendas al Templo Sagrado en Jerusalem, al que el profeta Isaías se refería como “la casa para todas las naciones”. Técnicamente, el calendario judío no comienza sino hasta el sexto día de la Creación (Rosh HaShaná), que conmemora la creación del primer hombre. Esto es porque los seres humanos son el pináculo de la creación, se les ordenó proteger al mundo y utilizar todos sus recursos para llevarlo a su perfección espiritual.