En 1096, Cruzados cristianos llegaron a la ciudad de Colonia, sólo para encontrar las puertas de la ciudad cerradas por orden del obispo. Los cruzados estaban en ruta a liberar la Tierra Santa de los “infieles”, y transformaron esas cruzadas en campañas de asesinatos, violación y robo. Esta violencia de turbas a gran escala, dirigida principalmente en contra de los judíos europeos, sirvió como el modelo para los pogromos posteriores. Los musulmanes también fueron víctimas de los cruzados. En esta primera cruzada se estima que el 40% de la comunidad judía de Europa fue asesinada; sólo los judíos de Colonia, con sus puertas cerradas, se salvaron completamente.