En 1972, terroristas palestinos entraron por la fuerza en la villa olímpica en Munich, Alemania, y tomaron como rehenes al equipo olímpico israelí con la demanda de que Israel liberara terroristas árabes de la cárcel. Después de horas de tensas negociaciones, los palestinos y los rehenes fueron llevados a un aeropuerto, en donde francotiradores alemanes trataron de matar a los terroristas. Sobrevino un sangriento tiroteo, con la resultante pérdida de 11 vidas israelíes. El nadador judío norteamericano Mark Spitz, después de haber ganado siete medallas de oro, fue evacuado de Munich. El comité olímpico continuó con los Juegos, y los intentos subsecuentes de establecer un memorial Olímpico para los atletas asesinados quedaron sin respuesta. Tres de los terroristas fueron capturados, pero un mes después, cuando los palestinos secuestraron un avión alemán, las autoridades alemanas se rindieron ante sus demandas y los liberaron. Luego fueron eliminados por agentes israelíes, el tema de la película de Steven Spielberg, Munich.