En 1938, el Padre Coughlin transmitió una diatriba antisemita en la radio norteamericana. Coughlin era un sacerdote de la iglesia católica romana de Michigan, y fue uno de los primeros evangelistas en predicar a través de los medios de comunicación. En su apogeo a mediados de la década del 30, su show de radio tenía una audiencia estimada en un tercio de la nación. Sin embargo sus transmisiones fueron volviéndose cada vez más antisemitas, expresando simpatía por Hitler y promoviendo Los Protocolos de los Sabios de Sión. Sólo unas pocas semanas después del Kristallnacht, cuando las sinagogas de toda Alemania fueron quemadas, Coughlin causó un escándalo por transmitir una diatriba en la que culpó a las víctimas judías.