En 1492, el ejército alemán fue frenado en El-Alamein en África del Norte. Bajo el liderazgo del General Erwin Rommel, los Nazis amenazaron con aniquilar a la comunidad judía de Israel. Tan grande fue la amenaza que la Agencia Judía destruyó todos sus registros, y los rabinos distribuyeron miles de mortajas por todo el país. Durante este tiempo, el rabino Yosef Kahaneman, quien vivió en la ciudad lituana de Ponevich, escapó de Europa y se las ingenió para llegar a Tierra Santa. Al llegar a las costas de Tel-Aviv, proclamó orgullosamente: “Vengo a establecer una Ieshivá. Las tropas de Rommel no me disuaden. Si sólo puedo esparcir el estudio de Torá por unos pocos días, eso en sí mismo tendrá una importancia eterna”. El rabino Kahaneman construyó la Ieshivá de Ponevich, que hoy en día florece con miles de estudiantes.