En 163 AEC el Rey Antíoco V levantó el sitio de Jerusalem. El día fue observado en los años subsiguientes como una festividad. Antíoco V sólo tenía nueve años cuando se convirtió en el líder de la dinastía seléucida, después de la muerte de su padre Antíoco IV Epífanes, el opresor de los judíos que provocó la revuelta de los macabeos.