En el año 2000, árabes palestinos lanzaron una campaña de terror que llegó a ser conocida como la Al-Aqsa Intifada. Dos días antes, un soldado israelí había sido asesinado por su contraparte palestina en una patrulla conjunta, y un día después, Ariel Sharon visitó el Monte del Templo. Al día siguiente, en la víspera de Rosh Hashaná, la violencia palestina hizo erupción en todo Israel (investigaciones posteriores indicaron que la autoridad palestina había planeado la Intifada con anterioridad). Tuvia Grossman, un estudiante de 20 años de edad de Chicago, fue puesto en el centro de atención de la prensa internacional cuando el New York Times publicó una foto de él –ensangrentado y golpeado— agazapándose por debajo de un policía israelí que sostenía un garrote. La foto lo identificó erróneamente como una víctima palestina de la Intifada. La verdad era todo lo opuesto, y la comprensión de que Israel estaba siendo retratado injustamente por la prensa llevó a la fundación de grupos que monitorean la prensa como por ejemplo HonestReporting.com. Durante los cuatro años posteriores la violencia palestina –reforzada por la prensa palestina— se llevó la vida de más de 1.000 israelíes y 4.000 palestinos. Los ataques incluyeron una ola de más de 100 atentados suicidas que apuntaron a restaurantes, sinagogas y autobuses israelíes.