En 1927, la ciudad de Nablus (Shjem bíblica) fue convulsionada por un terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter. Cerca de 300 personas murieron, 1.000 resultaron heridas, y muchos de los edificios históricos de la ciudad fueron destruidos. El flujo del río Jordán se detuvo por 21 horas debido a derrumbes, y el sismo causó daños en Jerusalem, Jericó y Amán. En Israel, existe una zona de intensa actividad sísmica a lo largo de la falla del Mar Muerto, fracturando el límite entre las placas Arábiga y Sinaí. La tensión geológica es evidente por el estrato plegado expuesto en las colinas alrededor de Jericó. Esta zona incluye numerosos volcanes y termas.