En 1941 comenzaron ejecuciones experimentales con gas en el campo de exterminio de Auschwitz, al sur de Polonia. La entrada a Auschwitz estaba cínicamente indicada con un cartel que decía “El trabajo libera”. Los prisioneros que arribaban eran sometidos a una “selección”, realizada a menudo por Josef Mengele, en donde un ademán con la mano decidía quién sería utilizado para experimentos médicos, quién sería enviado a trabajo forzado, y quién sería asesinado ese día. El último grupo era enviado a una cámara de gas en la que se bombeaba Zyklon B, luego los cuerpos eran quemados en el crematorio de Auschwitz. Los líderes judíos le imploraron a Roosevelt y a Churchill que bombardearan las vías del tren que llevaban a Auschwitz, pero los Aliados nunca le dieron prioridad al plan. En sus cuatro años de operación, los nazis asesinaron a más de un millón de judíos allí.