En 1948 fue bombardeada la sede de la Agencia Judía en Israel, matando a 12 personas. El ataque fue perpetrado por un empleado árabe del Consulado de Estados Unidos, que utilizó un vehículo oficial norteamericano cargado con explosivos. El edificio de la Agencia Judía, una estructura de tres alas con un gran patio abierto, era la autoridad central para la comunidad judía previo al establecimiento del Estado de Israel. Seguido al ataque, el edificio fue reconstruido, y hasta hoy en día alberga a la Agencia Judía (que se ocupa de la inmigración), al Keren Hayesod (recaudación de fondos en la diáspora), y al Fondo Nacional Judío (urbanización de tierras).