En 350 AEC fue completada la construcción del Segundo Templo Sagrado en Jerusalem, como está registrado en el libro bíblico de Ezra (6:15). La reconstrucción del Templo había comenzado bajo el gobierno de Cyrus cuando los persas se apoderaron del imperio Babilonio. Luego la reconstrucción fue interrumpida por 18 años, y continuada con la bendición de Darío II, el rey persa que se dice que era el hijo de Ester. El Segundo Templo no tenía gran parte de la gloria del primero: no estaba el Arca del Testimonio, y los milagros diarios y los profetas ya no eran parte del escenario. El Segundo Templo estuvo en pie por 420 años, antes de ser destruido por los romanos en 70 EC.