En 1272 AEC (año hebreo 2489), Yehoshua le ordenó al sol: “quedarse quieto en Gibeón” (Yehoshua 10:12). Yehoshua estaba ocupado con la conquista de la parte sur de Canaán, y el Shabat se estaba acercando con rapidez. No queriendo luchar en Shabat, Yehoshua rezó por un milagro, y luego el sol se detuvo dos veces – una al mediodía y otra antes del atardecer, dándole a los israelitas tiempo extra para completar la batalla.