En 1391, los judíos de Barcelona, España, fueron víctimas de una masacre. Esto fue parte de tres meses de disturbios mortales por toda España, que dejaron a la comunidad judía destruida y empobrecida. Increíblemente, en esta misma fecha 70 años después, un obispo llamado Alfonso de Espina impulsó el establecimiento de la Inquisición Española. La Inquisición estaba diseñada para descubrir a aquellos judíos que continuaron la práctica del judaísmo en secreto (llamados Conversos o Marranos). Durante los años de la brutal inquisición, un estimado de 32.000 judíos fueron quemados en la estaca y otros 200.000 fueron expulsados de España.