En el año hebreo 2448, Moisés escribió la primera parte de la Torá, desde Génesis hasta la revelación en el Monte Sinaí. Para el final de su vida, Moisés había escrito 13 rollos de la Torá – uno para cada tribu, y uno más para poner en el Arca del Testimonio. La existencia de muchos rollos de la Torá en muchas ubicaciones aseguró la integridad del texto, ya que los rollos podían ser chequeados entre sí para verificar su veracidad. De hecho, este método ha continuado por milenios, y rollos de la Torá desde Marruecos hasta Rusia, desde Australia a Irak, todos contienen el mismo texto letra por letra.