En 1946, refugiados judíos del Holocausto, sin otro lugar al que ir, volvieron a su ciudad natal de Kielce, Polonia – y fueron atacados por los ciudadanos en un sangriento pogromo que dejó 42 judíos muertos y 80 heridos. El pogromo comenzó cuando se desparramaron rumores de que los judíos habían secuestrado a un niño polaco. Los policías y soldados polacos entraron a las residencias judías y comenzaron la violencia, los judíos fueron atacados afuera por pandillas en un combate que duró cinco horas. Unos tres millones de judíos polacos habían sido asesinados durante el Holocausto, y este pogromo –que ocurrió 15 meses después del final de la Segunda Guerra Mundial— fue una réplica horrenda.