En 1393, después de una masacre de judíos en Mallorca, fue emitido un edicto asegurándoles protección a los judíos (Mallorca es una de las Islas Baleares en el Mar Mediterráneo). En sólo unos pocos años el decreto protector fue olvidado, y la persecución de los judíos comenzó nuevamente en 1413. Para 1435, la comunidad judía había sido completamente destruida, con muchos judíos convertidos a la fuerza al cristianismo. Esos conversos por la fuerza continuaron la práctica del judaísmo en privado, pero hervían cerdo en público, en grandes ollas, para aparentar ser no judíos (Por eso esos judíos eran llamados Chuetas, que significa manteca de cerdo).