En el año hebreo 2448 (1312 AEC), 50 días después del Éxodo de Egipto, fue entregada la Torá a todo el pueblo de Israel por medio de una revelación Divina en el Monte Sinaí (el nombre de esta festividad, Shavuot, significa “semanas”, en reconocimiento de las semanas de expectación que llevaron a la experiencia en Sinaí). Las ideas de la Torá de monoteísmo, justicia y paz han cambiado a la humanidad para siempre. Hoy en día celebramos Shavuot permaneciendo despiertos toda la noche estudiando Torá – ansiosos por recibirla de nuevo.

El 6 de Siván también es el yortzait del Rey David (alrededor de 907-837 AEC), un humilde pastor que se convirtió en el segundo rey de Israel. David fue famoso como guerrero, erudito y salmista. Luchó valientemente en contra del gigante filisteo Goliat, matándolo con una honda. David reinó por 40 años, transformó a Jerusalem en la capital judía, compró el sitio para el futuro Templo Sagrado, e hizo preparaciones para la construcción del Templo. David compuso el libro bíblico de Salmos, cánticos de alabanza a Dios y expresiones poéticas de amor, miedo, triunfo y desastre. A David se le prometió una dinastía eterna de realeza judía, fue sucedido por su hijo Salomón, y de acuerdo a la tradición, el Mesías será un descendiente suyo. La historia de su vida está registrada en el libro de Samuel.

El 6 de Siván también es el yortzait de Rabí Israel Ben Eliezer (1698-1760), conocido como el Baal Shem Tov. Es considerado el fundador del movimiento jasídico, que ubicó al misticismo, a la celebración y a la plegaria en el centro de la observancia judía (a diferencia de la primacía del estudio del Talmud). El Baal Shem Tov predicó el concepto de dvekut (aferrarse a Dios) – anular los sentimientos propios de existencia separada, y adherirse a Dios en total unificación. Se dice que trazó su linaje hasta el Rey David, y apropiadamente, murió en el yortzait del mismo.