En el año hebreo 2368 (1392 AEC), los padres de Miriam y Aarón –Amram y Yojeved— se volvieron a casar. Después de que el Faraón emitió un decreto de que todos los bebés varones judíos debían ser arrojados al Nilo, Amram perdió la esperanza de traer más niños al mundo, y divorció a Yojeved, su mujer. Dado que Amram era el líder de la comunidad judía, otros hombres actuaron como él. Miriam argumentó que el decreto del Faraón era en contra de los niños, pero que no procrear iba también en contra de las niñas. Convencidos por su argumento, Amram y Yojeved volvieron a casarse, y esta unión produjo a Moisés, el profeta más grande de todos los tiempos, quien 80 años más tarde sacaría al pueblo judío de la esclavitud en Egipto, y lo llevaría a recibir la Torá en el Monte Sinaí.