En el año 440 AEC, 18 años antes de la destrucción del Primer Templo, el Rey Yehoyakim quemó un rollo que contenía el libro bíblico de Lamentaciones, como está registrado en el libro de Jeremías (cap. 36). La idea de un rey judío tomando un enfoque tan anti-judío fue vista por la comunidad como una gran tragedia, y esta fecha fue proclamada como un día de ayuno. Más adelante, el profeta Jeremías escribió nuevamente el rollo.