En 1516, los judíos de Venecia fueron forzados a mudarse a un área cercada, el sitio de una vieja fundición metalúrgica. La palabra italiana para fundición es “ghetto”, dando así origen a una palabra que con el pasar de los siglos describiría la persecución de los judíos. Por ejemplo, en 1555 el papa Pablo IV creó el Gueto Romano, y en el siglo 20 los Nazis forzaron a los judíos a vivir en docenas de guetos –el gueto de Varsovia contuvo a 450.000 personas (el 30% de toda la población de esa ciudad), atiborradas en una pequeña área.