En el año 825 AEC, el pueblo judío comenzó una celebración de 14 días para inaugurar el Templo Sagrado en Jerusalem. El proyecto del Templo había sido iniciado por el Rey David, y construido por su hijo, el Rey Salomón. El Templo de Salomón fue el centro espiritual de la vida judía por 410 años, hasta su destrucción en manos de los babilonios en 422 AEC.