En 1940, a un barco cargado con 1600 inmigrantes judíos huyendo de los hornos de Hitler se le negó la entrada al puerto de Haifa; los ingleses los deportaron a la isla de Mauritania. En ese entonces, los ingleses habían cedido ante demandas árabes y restringieron la inmigración judía a Palestina. El urgente aprieto en el que se encontraba la judería europea generó un movimiento de inmigración “ilegal”, pero los ingleses estaban alerta y negaban la entrada. Algunos barcos, como el Struma, se hundieron y cientos de pasajeros murieron.