En 423 AEC, las tropas de Nabucodonosor hicieron una brecha en las paredes de la vieja Jerusalem y entraron a la ciudad. Cuatro semanas después, el Templo Sagrado fue destruido, y los judíos exiliados a Babilonia. Originalmente, el 9 de tamuz era observado como un día de ayuno y duelo. Sin embargo, setenta años después, cuando el Segundo Templo fue construido, el ayuno fue abolido y el día se convirtió en una festividad. Unos 500 años después, cuando Jerusalem cayó el 17 de Tamuz –previo a la destrucción del Segundo Templo— los sabios decretaron el 17 de tamuz como un día de ayuno para conmemorar ambas tragedias.