En 1941, los nazis llevaron a cabo ejecuciones en Babi Yar, mientras miles de judíos eran enterrados en un barranco cerca de la ciudad ucraniana de Kiev. Los nazis les habían ordenado a los 175.000 judíos de Kiev que se presentaran en el cementerio. La mayoría pensó que iban a ser deportados, pero los nazis asesinaron a los judíos en represalia por una serie de bombardeos en contra de instalaciones alemanas (a pesar de que una agencia secreta rusa era la responsable). Con la ayuda de ciudadanos ucranianos, 35.000 judíos fueron obligados a desvestirse, fueron golpeados si se resistían, y luego asesinados al borde del desfiladero de Bari Yar. Muchos fueron enterrados vivos, sofocados por la masa de cuerpos sobre ellos. En total un estimado de 100.000 personas –incluyendo prisioneros de guerra rusos– fueron asesinadas en el lugar.