Apenas se conoce a uno de los extraordinarios héroes que ayudó al pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. Mordejai Schlein, conocido como “Motele”, era un niño de apenas 12 años cuando se convirtió en un héroe de la resistencia, luchando contra los Nazis con increíble valentía y resolución.

En la década de 1930, Bielorrusia contaba con vibrantes comunidades judías. Bielorrusia, un país con muchos bosques en Europa oriental, hoy es una próspera nación de casi 10 millones de habitantes. Incluso hoy en día, el ídish es uno de los idiomas minoritarios reconocidos en el país.

Motele Schlein nació en 1930 en un pequeño pueblo bielorruso llamado Karmanovka. En la aldea vivían sólo dos familias judías: los Schlein y los Gernstein. Los Schlein trabajaban moliendo harina y tenían dificultades económicas, mientras que los Gernstein comerciaban azúcar de remolacha (betarraga) y eran más prósperos. Motele Schlein siempre mostró una increíble aptitud por la música y cuando tenía ocho años se mudó con los Gernstein para que uno de sus hijos, que era un dotado violinista, pudiera enseñarle a tocar el violín.

Una vista de Karmanovka

El 22 de junio de 1941, las fuerzas nazis invadieron Bielorrusia e inmediatamente comenzaron a acorralar a los judíos. Cuando los nazis llegaron a Karmanovka, las familias locales les dijeron dónde encontrar a los Schlein y a los Gernstein. Los Nazis entraron a la casa de los Schlein y arrestaron a todos los que encontraron allí: la madre, el padre y Batiale, la hermana pequeña de Motele. La familia fue enviada a Auschwitz. Cuando los nazis llegaron a la casa de los Gernstein, Motele aterrorizado se escondió en el ático. Motele escuchó a los nazis asesinar a todos los miembros de la familia Gernstein en el piso de abajo; sus gritos resonaban en su escondite en el ático.

Esa noche, Motele salió silenciosamente de la casa, llevando sólo su adorado violín. Él logró llegar al bosque cercano y vivió escondido, cuidándose a sí mismo lo mejor que podía hacerlo un traumatizado niño de 12 años. Motele no era el único judío escondido en el bosque. Varios grupos partisanos se escondieron en los bosques de Bielorrusia durante la Segunda Guerra Mundial, trabajando activamente para atacar a las unidades nazis y ayudar a las fuerzas aliadas desde adentro de la Bielorrusia ocupada por los Nazis.

Moshé Gildenman lideraba una de esas unidades. Antes de la guerra, Moshé y su hijo Simja formaban parte de la gran comunidad judía de 6.000 personas en el pueblo de Korets, en la vecina Ucrania. Cuando los nazis invadieron Korets, construyeron un gueto rodeado de alambre de púa y obligaron a todos los judíos a entrar al gueto. Muchos fallecieron por enfermedades; los nazis deportaron a unos 2.000 judíos de Korets a los campos de exterminio y asesinaron a muchos más en ejecuciones masivas.

Moshe Gildenman

Al comprender que quedarse implicaba una muerte segura, Moshé y Simja planearon su escape. En 1942, lideraron a 16 judíos para salir del gueto. Para defenderse, el grupo tenía sólo dos pistolas y un cuchillo de carnicero. Ellos corrieron al bosque y eventualmente cruzaron la frontera hacia Bielorrusia. Allí atacaron a un pequeño grupo de oficiales de policía nazi, apropiándose de seis rifles, dos pistolas y algunas granadas de mano. Usando su nueva potencia de fuego, atacaron pequeños puestos nazis en el área, consiguiendo más armas. Se comenzó a difundir el rumor de que un grupo de valientes luchadores judíos operaba en el bosque por la frontera de Ucrania y Bielorrusia y otros judíos que escaparon de las garras nazis comenzaron a unirse al grupo. Moshé Gildenman era conocido por sus seguidores afectuosamente como “Dyadya” Misha, o “Tío” Misha. Juntos atacaron puestos nazis y de sus aliados ucranianos.

Motele Schlein escuchó sobre el Tío Misha y se las arregló para ubicarlos y unirse a su grupo partisano. Misha recibió a Motele y en 1943 le pidió que fuera a una misión para ayudar a sus compañeros partisanos. Motele era rubio y no se veía como el estereotipo judío. Misha le pidió que viajara al pueblo cercano de Ovruch en Ucrania, en donde una multitud de mendigos, incluyendo niños, se reunían regularmente frente a una iglesia. ¿Estaba dispuesto a unirse a ellos, tocando su violín pidiendo limosna y usar su ubicación como vigilante de los partisanos en el área?

Motele accedió y comenzó a tocar en su violín melodías ucranianas populares frente a la iglesia. Pero la misión no marchó de acuerdo al plan: Motele no era un violinista común y corriente. Aunque tenía sólo doce años, era un excelente violinista. Muy pronto se reunió una multitud de personas para escucharlo tocar. Una de las personas que se detuvo a escucharlo era un oficial nazi que exigió que Motele fuera con él a un restaurante local al que iban soldados y oficiales nazis y que tocara el violín para ellos.

Edificio histórico en el centro de la ciudad de Ovruch (Wikipedia)

En el restaurante, Motele fue examinado. El restaurante ya tenía un músico, un anciano pianista. Este pianista sacó una partitura especialmente complicada, el Minueto de Paderewski, del popular compositor polaco de los años 30, Ignac Jan Paderewski, y exigió que Motele la interpretara.

Motele interpretó la pieza bellamente y en ese mismo momento le ofrecieron un trabajo regular tocando en el restaurante. Fue un maravilloso golpe de suerte para los partisanos judíos, quienes ahora tenían a un joven espía que podía escuchar las conversaciones de los nazis cuando se relajaban y charlaban entre ellos. Pero era sumamente peligroso para Motele. Si llegaban a descubrir su identidad judía, enfrentaba la tortura y la muerte y toda la comunidad partisana podía ser liquidada.

Día tras día, Motele llegaba cada mañana al restaurante con su violín. Un día, al tomarse un descanso en la bodega del restaurante, Motele notó unas profundas grietas en los cimientos del edificio. Él transmitió esa información al Tío Misha y juntos elaboraron un atrevido plan.

Motele siguió llevando el maletín de su violín al trabajo cada mañana, pero ya no contenía su violín, sino que contrabandeaba dinamita. Al comienzo de cada turno en el restaurante, Motele inventaba una excusa para ir a la bodega, en donde sacaba su violín de un escondite. Al final de cada turno, él encontraba la forma de volver a esconder su violín dentro del restaurante. Sabía que si alguien lo observaba o si alguna vez descubrían su violín, sería arrestado de inmediato. Era una responsabilidad enorme para un niño de apenas trece años.

De alguna forma, día tras día Motele logró vaciar el maletín, esconder los explosivos en el restaurante y recuperar y tocar su violín, sin ser descubierto.

Eventualmente, después de seis de estos peligrosos viajes, Motele consiguió reunir en el restaurante 18 kilos de material para construcción de bombas. Durante sus descansos, se escapaba a la bodega del restaurante y metía el material incendiario en las grietas.

Después de recolectar suficiente dinamita y otros componentes de bombas, Motele esperó que llegara el momento indicado, anhelando que nadie notara los materiales explosivos en las paredes de la bodega. Su oportunidad llegó una noche cuando una división de la SS pasó por Ovruch rumbo al frente de batalla. La división se detuvo en el restaurante y unos 200 oficiales nazis de alto rango pasaron la noche bebiendo mientras Motele y el pianista tocaban. Cuando ya era muy tarde, le dijeron a Motele que podía irse a su casa. Motele bajó a la bodega que estaba completamente oscura.

Moshé Gildenman, combatiente partisano

Posteriormente, Moshé Gildenman recordó que Motele le dijo que “en la oscuridad encontró el final de la mecha de la bomba y la encendió”. Motele tomó con calma su violín, subió las escaleras y lentamente se dirigió a la puerta del restaurante. “Cuando llegó a la salida, se detuvo, se acercó al guardia alemán y se permitió hacer una broma. Levantó su brazo derecho y gritó, ‘¡Heil Hitler!’”.

Mientras los soldados de la SS borrachos se despedían de él, Motele salió del restaurante. Estaba a 200 metros de distancia cuando la bomba explotó, causando un enorme rugido.

Simja Gildenman

Simja Gildenman estaba esperando a Motele y juntos escaparon a caballo y regresaron con los judíos partisanos. Cuando Motele los vio, levantó su puño al cielo y dijo: “Esto es por mis padres y por la pequeña Batiale”.

Motele continuó luchando con los partisanos. Con el tiempo, el grupo de Tío Misha se unió a otros combatientes partisanos bajo el alero del ejército soviético y se embarcaron en luchas más ambiciosas. En 1944, la unidad de partisanos en la que Motele luchaba se encontró bajo intenso fuego de fuerzas nazis. A los 14 años, Motele Schlein fue asesinado junto con un número desconocido de partisanos judíos.

Misha Gildenman sobrevivió la matanza y siguió luchando con los soviéticos. Él se llevó el violín de Motele y lo cuidó incluso en medio de las batallas. Misha llevó el violín de Motele a Berlín, en donde ayudó a las fuerzas aliadas a capturar la ciudad. Después de la guerra, Misha llevó el violín de Motele a Paris, en donde él y Simja se quedaron por un tiempo, luego lo llevaron con ellos a Israel, donde se asentaron en la ciudad de Rejovot. Estaban decididos a contarle al mundo sobre Motele y su valentía y a escribir sobre él un libro.

El Tío Misha falleció en 1958. Su nieto Sefi HaNegbi trabajaba como guía de turismo en la ciudad de Arad, al sur de Israel, y continuó la tradición familiar de atesorar el violín de Motele Schlein y contar la historia de su impresionante valentía. Un día, escuchó que en Tel Aviv había un extraordinario luthier (un fabricante de instrumentos musicales) llamado Amnón Weinstein, que restauraba y exhibía instrumentos musicales que fueron utilizados durante el Holocausto.

Como tantas familias judías, los Weinstein tienen su propia historia del Holocausto. Los padres de Amnón, Moshé y Golda, eran violinistas y se conocieron en un conservatorio de música en Lituania antes del Holocausto. Al entender el grave peligro que corrían los judíos europeos, ellos se mudaron a Tel Aviv en 1939 y abrieron una tienda de violines. Después del Holocausto, Moshé supo que toda su familia (400 personas) había sido asesinada por los nazis. El shock le produjo a Moshé un infarto. Él nunca volvió a hablar de su familia. Cuando Amnón preguntaba a sus padres por su familia, su madre, Golda, sacaba un libro sobre el Holocausto, lo abría y señalando una fotografía de cadáveres apilados le decía: “Esta es nuestra familia”. Entonces estallaba en llanto.

Amnón Weinstein en su taller

Amnón se convirtió en uno de los mejores productores y restauradores de violines del mundo y fundó una organización llamada "Violins of Hope" (violines de esperanza), que restaura y enseña sobre violines que tuvieron una conexión con el Holocausto (la esposa de Amnón, la periodista israelí Assaela Weinstein, es la hija de Asael Bielski, quien lideró otro celebrado grupo de partisanos judíos en el bosque de Bielorrusia durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia fue contada en el libro y la película Defiance (resistencia). Después de leer sobre su trabajo, Sefi HaNegbi supo que había encontrado un hogar para el extraordinario violín de Motele Schlein.

Amnón recuerda el día en que Sefi HaNegbi entró a su tienda y le mostró el violín. “Era un instrumento común para todo el pueblo judío… simple, económico, nada especial”. Después de escuchar su extraordinaria historia y oír sobre Motele Schlein, Amnón accedió a restaurar el violín. Luego lo donó a Yad Vashem, el museo de Israel en recuerdo de los judíos asesinados en el Holocausto. Él hizo una petición: que Yad Vashem permitiera que sea utilizado en presentaciones para educar a las futuras generaciones.

En el año 2008, el violín de Motele fue tocado en el Ciudad Vieja de Jerusalem. Un adolescente israelí llamado David Strongin tocó el Hatikva, el himno nacional de Israel. La valentía de Motele y sus acciones merecen ser recordadas para inspirarnos.