Dedicado a los bomberos de Israel y a los países vecinos quienes están luchando contra este fuego colosal; a las familias de las 41 víctimas que han perdido sus vidas; a los heridos que luchan por sus vidas; a las centenas de personas desplazadas; y a aquellos en la Tierra de Israel que no han tenido una gota de lluvia desde la primavera.

Cuando ocurre un trágico desastre frente a nosotros, existen varias respuestas instintivas.

Primero, preguntamos: ¿Qué puedo hacer para ayudar?

A veces podemos ser voluntarios. Otras veces solamente podemos enviar dinero. Por supuesto, siempre podemos rezar.

Nuestra primera respuesta debe ser siempre: ¿Cómo puedo ayudar? El judaísmo, como estructura de pensamiento y forma de vida, está construido en base al jesed (bondad) – preocuparse por los demás y tomar responsabilidad.

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La segunda pregunta que usualmente hacemos es: ¿Por qué ocurrió esto?

Una posible respuesta a esta pregunta es buscar las causas físicas. Un campista descuidado. Un pirómano. Una infraestructura de bomberos poco preparada. Una sequía de 9 meses que dejó la tierra seca como paja.

Examinar estos temas es por supuesto parte integral de tomar responsabilidad por lo que ha ocurrido. Pero hay una responsabilidad espiritual que necesita ser examinada también.

La tradición judía afirma que sin lugar a duda, cada problema físico tiene una raíz espiritual.

Una persona podía consultar con un "profeta" para interpretar la raíz espiritual de un problema.

En los días de los profetas (hasta el siglo VI AEC), una persona podía consultar con un "profeta local" para interpretar la raíz espiritual de sus desafíos físicos; los líderes judíos consultaban con un profeta nacional para interpretar las crisis nacionales.

Hoy en día, sin profetas, nuestros pasos son menos confiados. Sabemos con certeza que hay una lección espiritual en este trágico incendio, pero no podemos saber con seguridad cuál es la lección. No nos queda más que luchar por encontrar respuestas en la oscuridad.

Sin embargo la pregunta se mantiene: ¿Cuál es el mensaje que nos está enviando Dios con todo esto?

Aquí hay una guía que puede ayudar. Dado que no soy un profeta, sólo puedo interpretar lo que me ocurre a mí, no lo que les ocurre a ustedes. Aquellos directamente afectados por el incendio están recibiendo un mensaje diferente que aquellos que están presenciando el incendio desde lejos. Cada uno recibe su propio y único mensaje, conocido solamente por él.

Dado que el mensaje de Dios está hecho a medida para mí, cualquier intento de culpar espiritualmente a otros no ofrece una solución para la pregunta. Así que después de que hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para ayudar, debemos dirigir el foco hacia nosotros mismos. Tenemos que examinar nuestras vidas, hacer un balance espiritual, y ver en que tenemos que cambiar. Puede que nunca lleguemos a comprender la tragedia por completo, pero la transformación personal que ella estimula puede generar un impacto importante en los mundos espirituales – y traer las desesperadamente necesarias lluvias de bendición a nuestra tierra reseca.

Hay una verdad que trasciende la naturaleza, una que nosotros no podemos comprender por completo. Este es el centro de la historia de Janucá, donde el aceite milagrosamente ardió durante ocho días. Sí, ciertamente hubo una causa física para este incendio forestal. Pero una persona espiritualmente sensible también entiende que una inescrutable Mano Divina está siempre presente. Si podemos absorber esta simple lección, entonces, la horrible tragedia al menos habrá aumentado nuestra sensibilidad y nuestra conexión espiritual.

Donaciones para ayudar a las víctimas de Israel:

Amigos de los Bomberos de Israel

Orthodox Union