Al igual que la mayoría de las personas, recuerdo exactamente dónde estaba cuando me enteré del ataque del 11 de septiembre del 2001. Era uno de mis primeros días de cuarto grado. Me costó mucho entender por qué alguien estrellaría intencionalmente un avión en contra de un edificio. Estaba segura que había sido un accidente… simplemente no tenía sentido que no fuera así. No entendía por qué el terrorista se pondría en una situación en la que él también moriría, y tampoco entendía por qué utilizaría un avión como arma.

Los terroristas usan bombas, pistolas, cuchillos, rocas y misiles.

Pero ahora que he crecido, entiendo que los terroristas pueden usar además aviones, tractores y buldózeres. Y también pueden utilizar sus automóviles.

Lo que hace que estos tipos de ataques sean especialmente aterradores es que son realizados con objetos comunes y corrientes que la gente utiliza a diario. Yo manejo al trabajo y manejo de vuelta a casa. Utilizo mi automóvil para pasear y para visitar a mis amigos. Veo cientos de automóviles cada día.

Los niños israelíes están entrenados para estar alertas ante paquetes sospechosos o abandonados. ¿Pero cómo los entrenamos para temerles a los automóviles que ven diariamente?

No hay una sospechosa bolsa negra o un ahogado sonido de tictac. En las últimas dos semanas, ha habido tres ataques terroristas que fueron realizados utilizando automóviles. En un demente acto de violencia, estos terroristas embistieron con sus automóviles en contra de una multitud de personas. Atropellaron madres, bebés, soldados, gente que esperaba el autobús o para cruzar la calle. Utilizaron sus automóviles como armas.

¿Qué defensa hay en contra de los automóviles? Podemos escondernos en nuestros hogares y rezar para que no decidan manejar (o volar) y estrellarse en contra de nuestros edificios. Es fácil sentirse indefensos, paralizados del miedo.

No tengo respuesta para esto, pero espero que nuestra confianza en Dios ayude a todos nuestros hermanos y hermanas de Israel a continuar con sus vidas y rezo para que no haya más de este desquiciado terror en nuestra Tierra Santa o en cualquier otro lugar del mundo.

Pero sí tengo una sugerencia sobre este tipo de ataques terroristas con automóviles que creo que vale la pena compartir. Y es algo que todos podemos hacer, tanto los que viven en Israel como los que no.

Tengo la fortuna de tener padres que me compraron un automóvil antes de que comenzara a asistir a la universidad, y siempre trataba de utilizar el poder que me daba ese automóvil para darles un aventón a otras personas. Intentaba ofrecerle a cualquiera que necesitara que lo llevaran a la escuela, al trabajo o a alguna reunión, ya que disfrutaba manejar y pasar tiempo con la gente; además, ellos realmente apreciaban el favor. De hecho, puedes cumplir la mitzvá de recibir invitados por medio de ofrecerle a la gente un aventón en tu automóvil.

Manejar un automóvil conlleva una enorme responsabilidad y poder. Cuando obtuve por primera vez mi licencia de conducir, mi abuelo (un instructor de manejo retirado) me recordó que manejar un automóvil es como manejar una máquina asesina de 2.000 kilos. Él lo decía en referencia a que respete los límites de velocidad, que preste atención al camino y que sea una conductora conciente. Pero cuánto poder tienen esas palabras hoy en día.

El automóvil tiene el potencial para hacer muchísimo bien, y al mismo tiempo muchísimo daño. Todo depende de las elecciones que tomemos.

Somos nosotros quienes decidimos qué haremos con cualquier cosa que tengamos: con nuestras posesiones, talentos, acciones o palabras. Podemos elegir gastar nuestro dinero en lujos o donarlo a tzedaká. Unos pocos minutos extra que tengamos pueden ser utilizados para acercar a algún amigo al judaísmo, o para ver televisión. Nuestras palabras pueden servir para elevar la moral de alguien o para destruirla.

Estos terroristas han elegido utilizar sus automóviles y dar sus vidas para asesinar personas y propagar el terror.

Como una respuesta espiritual ante esto, salgamos de la rutina y utilicemos nuestros automóviles para hacer bondad. Ofrece aventones, ayuda a pacientes de cáncer que necesitan ir al hospital, contacta a algún hogar de ancianos local y ve si tus servicios serían de ayuda.

Los terroristas utilizan sus automóviles para causar muerte. Asegurémonos de utilizar los nuestros para dar vida.