Hace poco visité con mi esposo el pueblo de Peqiin, a unos 40 minutos de nuestro hogar en Galilea. Fue sumamente emotivo encontrarnos con Margalit Zinati, de 86 años, la única sobreviviente judía de Peqiin, y también visitar la cueva donde algunos especulan que Rabí Shimón se escondió de los romanos. Me encanta que cada rincón de Israel no sólo tiene una gran riqueza geopolítica y una gran historia religiosa, sino que se puede sentir una genuina conexión espiritual y un lazo con la Tierra que hoy llamamos nuestro hogar.

Margalit Zinati, 86 años.

Cuando los romanos destruyeron el Segundo Templo, hubo unas pocas familias que sobrevivieron al hambre y las masacres. Ellas lograron escapar hacia otras áreas de Israel. Veinticuatro familias de cohanim (sacerdotes) se establecieron en diferentes partes de Galilea, incluyendo tres lugares cercanos al lugar en el que yo vivo, pero en la actualidad esos pueblos (Kfar Iasif, Shraram y Arraba) son estrictamente árabes (musulmanes, cristianos o drusos).

Peqiin, en la cima de una montaña de Galilea, es otro pueblo en el que los judíos habitaron desde la época del Segundo Templo. Allí llegaron a vivir también tres familias de cohanim que se habían quedado sin empleo (sin tener el Templo para efectuar su servicio, los cohanim no tenían trabajo). El sabio talmúdico Rabí Iehoshúa ben Janina transmitió su Torá en Peqiin, y allí se escondió Rabí Shimón bar Iojai (que fue uno de los principales discípulos de Rabí Akiva). La sinagoga era también la casa de estudios de Ben Janina. Un terremoto destruyó la sinagoga en 1837 y fue reconstruida en 1873. Dicen que dos piedras de la sinagoga las trajeron los cohanim del Segundo Templo que había sido destruido, y allí se las puede ver hasta la actualidad.

Reliquias del Segundo Templo

En el Talmud hay una discusión entre Rabí Iehudá y Rabí Shimón bar Iojai (también conocido como Rashbi), que era un fuerte opositor al régimen romano. Rabí Iehudá elogió a los romanos por su arquitectura e ingeniería. Rabí Shimón bar Iojai le respondió que los romanos sólo servían a sus propios intereses y que habían traído inmoralidad y sufrimientos. Cuando los romanos se enteraron de esa conversación, sentenciaron a muerte a Rashbi por sedición. Rabí Shimón bar Iojai evitó ser capturado y pasó varios meses escondiéndose con su hijo Rabí Elazar en diferentes lugares de la Galilea. Finalmente se ocultaron durante 13 años en una cueva en Peqiin. La cueva estaba cerca de un manantial y un árbol de algarrobo, de donde obtuvieron agua y alimento para mantenerse vivos.

El manantial. Las estatuas son de líderes drusos

Para preservar la ropa, ellos se enterraban desnudos en la arena hasta el cuello, y sólo vestían sus prendas en Shabat. Durante cada día, todo el día, estudiaban Torá. En esta cueva Rabí Shimon estudió Cábala (el pensamiento místico judío) y escribió el sagrado Zohar, el libro original de Cábala. Al morir el emperador Adriano, el decreto contra Rashbi y Rabí Elazar quedó anulado y finalmente después de 13 años emergieron de la cueva que los había protegido.

En la actualidad, la cueva y un enorme árbol de algarrobo (¿quizás un retoñó del original?) son considerados un sitio sagrado al que llegan de visita tanto judíos como árabes. Los árabes se refieren al lugar como “Benei Iaakov” (los hijos de Iaakov). Los peregrinos y turistas dejan en la entrada de la cueva velas, monedas, aceite y súplicas escritas.

Notas y velas que los peregrinos dejaron en la cueva.

La apertura de la cueva es angosta y está casi bloqueada por rocas, posiblemente como resultado de un gran terremoto.

La angosta entrada a la cueva

Con el tiempo, les robaron a los judíos gran parte de las tierras. En los tiempos modernos la situación no mejoró. Sin embargo, a pesar de estar rodeados de vecinos drusos, cristianos y musulmanes, algunos años fueron pacíficos. Los judíos se asimilaron, no en su religión sino adoptando la vestimenta y el lenguaje árabe y en general se vieron influenciados por la cultura árabe. Estos judíos son conocidos como “mistarabim”.

Lamentablemente, las casas y las tierras judías continúan siendo malversadas. En los años 20 se construyó una escuela judía y todavía había unas 50 familias judías en Peqiin. En los años 30 hubo varios pogromos árabes durante la Gran Revuelta Árabe, en los que los judíos fueron maltratados y asesinados. Muchos judíos que sobrevivieron huyeron de Peqiin entre 1938-1940 para no regresar nunca. Este fue el único momento en la historia de Peqiin que el poblado no tuvo judíos desde los días de la destrucción del Templo.

Irónicamente, prácticamente todo el resto de las propiedades judías fueron vendidas legalmente a los árabes en los años 40 por la Agencia Judía / el Fondo Nacional Judío. Sin prestar atención a la importancia histórica del legado judío de Peqiin, ellos decidieron que por la seguridad de los judíos que quedaban, era mejor que se reestablecieran en otra parte, y usaron el dinero de la venta de las propiedades para comprar tierra y establecer Peqiin HaJadashá, un “nuevo” pueblo Peqiin ubicado a algunos kilómetros de distancia.

Una sola familia judía heroica y decidida regresó a Peqiin en 1940: la familia Zinati, descendientes directos de una de las tres familias de sacerdotes que llegaron a Peqiin después de la destrucción del Segundo Templo muchas generaciones antes. El patriarca de la familia Zinati fue rodeado por una pandilla de árabes que lo llevaron a la plaza del pueblo. Allí dijeron que era un desperdicio gastar una bala y prepararon una fogata y querosén para quemarlo vivo.

Ella decidió a mantener viva la presencia judía en Pekiin, sin importar el costo.

Sólo logró salvarse gracias a la intervención a último momento de un vecino musulmán. La vida se volvió cada vez más difícil. Cuando cerraron la escuela, los niños de la familia Zinati fueron enviados a una escuela con internado en Jerusalem, y sólo los padres permanecieron en Peqiin. Eventualmente el hijo se casó y estableció su familia en otra parte. Sólo la hija de la familia Zinati, Margalit (que nació en 1931), que en ese momento había terminado la escuela, permaneció en Peqiin con sus padres. En ese momento ella decidió su futuro: nunca se casaría. Se sentía obligada a cuidar a sus padres mientras envejecían y sabía que si se casaba se vería obligada a vivir con su marido fuera de Peqiin. Ella decidió mantener viva la presencia judía en Peqiin, sin importar el costo.

El interior de la sinagoga

La última judía de Peqiin, Margalit Zinati, no piensa irse a ninguna parte. Ella sigue recibiendo visitas a diario. Se despierta temprano y va a la sinagoga, saludando en árabe a sus vecinos a lo largo del camino. Allí toma un escobillón y comienza a barrer el interior de la sinagoga, así como el patio con su enorme árbol de mora. A ella le encantan los turistas y los israelíes que llegan para ver un testimonio vivo de una era olvidada. Margalit los entretiene con su hebreo sumamente acentuado, recordando su infancia, sus vecinos y la vida judía de Peqiin. Margalit muestra los artefactos de la sinagoga que fueron traídos por los cohanim exiliados del Templo Sagrado hace más de 2000 años, cuando se escaparon de Jerusalem.

”Las otras familias tenían demasiado miedo. Nosotros no tememos a nadie. Sólo le tememos a Dios”

Margalit nos explica que todavía se está recuperando de una neumonía, pero de todos modos se agacha sin dificultad para levantar algunas moras que cayeron en el suelo del patio, va hacia un lavabo para enjuagarlas y nos ofrece un puñado de frutas. Sus ojos brillan de orgullo por su rol como cuidadora de un sitio tan importante. Nos muestra fotografías de numerosas ceremonias en las que le otorgaron premios, y hace alarde de haber sido elegida para encender una antorcha en la celebración de los 70 años de la independencia de Israel.

Margalit bendice abundantemente a sus visitas y todos le desean que ella tenga “buena salud hasta los 120 años”.