Los fanáticos de la exitosa serie televisiva israelí "Fauda" siguen las aventuras de los espías israelíes que se hacen pasar por árabes, se infiltran en células terroristas, recogen información y detienen ataques. Estas historias ficticias son sumamente estresantes, pero no pueden compararse con las hazañas de la vida real de los espías israelíes que logran infiltrarse en las células terroristas árabes, poniendo en gran riesgo sus vidas.

Isaac Shoshan, uno de los primeros espías israelíes que lograron penetrar a células árabes y reunir información para Israel, falleció a los 96 años.

Durante muchos años, Shoshan se hizo pasar por "Abdul Karim", un terrorista sediento de sangre que quería matar judíos. La historia de sus hazañas en el mundo real es incluso más increíble que lo que vimos en Fauda y en otros programas.

Isaac Shoshan nació en una familia judía muy pobre de Alepo, Siria, en 1924. En esa época, Alepo contaba con una próspera comunidad judía de 10.000 miembros. Aunque los judíos vivieron en la ciudad durante más de 2.000 años, el antisemitismo nunca estuvo demasiado lejos. Con el retorno de los judíos a la Tierra de Israel, se incendió el odio antijudío tanto en Alepo como en todo el mundo árabe. (Cuando en 1948 se declaró el Estado de Israel, hubo motines instados por el gobierno que incendiaron tiendas, sinagogas, escuelas y casas privadas judías).

Isaac Shoshan (a la izquierda) a los 13 años. Alepo, Siria, 1937

La familia Shoshan vivía en una gran pobreza. El padre de Isaac trabajaba como bedel en una escuela. Isaac estudiaba en la escuela de la Alianza Israelita de Alepo y participaba en grupos juveniles sionistas. Un día, llegó a la escuela un maestro nuevo llamado Monsieur Pedro, quien había vivido en Israel y les describió a sus estudiantes las nuevas comunidades judías que se estaban desarrollando en la Tierra Santa. Posteriormente, Isaac recordó: "Entendimos que lo que leíamos en la Biblia realmente existía. No era algo que estaba en el cielo". Isaac y sus amigos decidieron que ellos también se unirían al éxodo de judíos de todo el mundo que viajaban a la Tierra de Israel para trabajar y construir un estado judío.

En 1942, Isaac y un amigo empacaron sus pocos bienes y se fueron a un suburbio de Damasco, donde se unieron a más de 20 judíos sirios que permanecían en una sinagoga local esperando que llegaran los contrabandistas que los ayudarían a cruzar la frontera. Era un grupo diverso: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, todos añoraban dejar atrás el peligro que sentían los judíos en Siria y encontrar la libertad y las oportunidades de una patria judía.

Finalmente, una noche un contrabandista les dijo que se vistieran con ropa islámica y que ocultaran cualquier cosa que pudiera identificarlos como judíos. Él los guiaría por el camino hacia Israel. En un momento de la noche, a un anciano rabino se le cayó uno de los libros que trataba de llevarse. Aunque el contrabandista estaba furioso, el rabino insistió en recuperar su libro, una de sus pocas posesiones. Isaac se arrastró por el suelo en medio de la oscuridad hasta que localizó el libro y el grupo pudo continuar su camino.

Finalmente, después de caminar muchas horas, el grupo de judíos sirios llegó a un kibutz. Se sorprendieron al oír a otros judíos hablando en hebreo, y que les ofrecieran té, pan y mermelada. Años después, Isaac recordó que le impactó encontrarse con judíos que trabajaban para construir un estado judío.

Isaac se asentó en un kibutz y trabajó en la granja colectiva. Un día llegaron al kibutz unos hombres buscando gente que hablara en árabe. Eran miembros del Palmaj, la fuerza de ataque de la Haganá, que era el ejército clandestino que formaron los judíos en la Tierra de Israel durante los años que los británicos dominaban la tierra, y que posteriormente fue la base de la Fuerza de Defensa Israelí. Isaac se ofreció como voluntario para ser parte del Palmaj, y muy pronto fue parte del pequeño grupo de judíos que hablaban árabe que formaron una unida ultra secreta, dedicada a recolectar información de inteligencia, sabotaje y otras acciones en comunidades árabes.

El grupo se hizo conocido como el Pelotón Árabe. Formado por judíos que habían crecido en lugares que hablaban árabe, sus miembros aprendieron sobre las costumbres árabes. El historiador Matti Friedmanm señaló: "Los reclutas venían del mundo islámico, pero en sus hogares habían aprendido muy poco de la religión mayoritaria, fuera del peligro que implicaba para personas como ellos. Ahora aprendieron las leyes, las escrituras, las supersticiones y modismos del habla". (Spies of No Country: Secret Lives at the Birth of Israel, por Matti Friedman – 2019).

Si la identidad de alguno de esos judíos llegaba a ser descubierta, enfrentaban una muerte segura. Hasta 1948, los judíos que vivían en lo que hoy es Israel estaban bajo gobierno británico y tenían prohibido armar su propio ejército. El Palmaj era una organización clandestina. Como señala Matti Friedman: "Ellos (los luchadores del Pelotón Árabe del Palmaj), no tenían un país. A comienzos de 1948 Israel era un deseo, no un hecho. Si llegaban a desaparecer, nadie podría encontrarlos. Probablemente nadie ni siquiera los buscaría. El futuro era un enigma. A pesar de todo, se embarcaron solos en ese período tan incierto".

Si llegaban a descubrir sus verdaderas identidades, enfrentaban una muerte segura.

Muy pronto Isaac estuvo preparado para trabajar como espía. Sus primeras misiones fueron dentro de la Tierra de Israel. En una operación, se disfrazó como un árabe musulmán y asistió a los servicios en la mezquita Al Aqsa en el Monte del Templo en Jerusalem, donde escuchó un sermón que alentaba a los árabes locales a levantarse y luchar contra los judíos.

En la primavera de 1948, Isaac recibió órdenes todavía más peligrosas. En Haifa, los árabes se estaban yendo hacia el norte, hacia el Líbano, anticipando la declaración del establecimiento del Estado de Israel. Isaac debía hacerse pasar por uno de ellos. Adoptando el nombre Abdul Karim, subió en Haifa a un autobús que iba al Líbano, junto con otro espía judío que hablaba en árabe, Havakuk Cohen.

Los dos hombres sólo tenían un revolver para defenderse. Una vez que cruzaron la frontera al Líbano, un grupo de oficiales árabes detuvo el autobús. Al ver a dos hombres jóvenes y fuertes, los oficiales árabes exigieron saber por qué no estaban luchando contra los judíos. "Nosotros dejamos nuestros hogares, nuestras esposas y nuestros hijos para ayudar a luchar contra los judíos. ¿Y ustedes están huyendo?", les preguntó. Isaac reaccionó rápidamente. Les mostró a los soldados su revólver y les dijo en árabe: "No estamos escapando. Si este revolver tuviera una boca, le diría a cuántos judíos mató". El dialecto local y el acento en árabe de Isaac era perfecto. Los oficiales nunca sospecharon que estaban hablando con un judío nacido en Siria y no con un árabe local, y dejaron pasar a Isaac y a Havakuk.

Isaac Shoshan (al frente) y Havakuk Cohen en el Líbano, alrededor de 1949

En el Líbano, Isaac y Havakuk observaron los convoyes de la Legión Árabe. Otro espía judío les llevó un transmisor inalámbrico de radio oculto dentro de una radio común, e Isaac estableció un centro de inteligencia casero dentro del pequeño departamento que alquiló en Beirut. Él comenzó a describir la tecnología militar que los luchadores judíos enfrentarían muy pronto, y escuchó una noticia maravillosa. Israel se había declarado un estado independiente. Esa fue la primera vez que oyó sobre la existencia de su nuevo país. También se enteró que seis estados árabes de inmediato habían declarado la guerra a Israel y que la nueva nación luchaba desesperadamente por su propia existencia.

En un momento les dijeron a Isaac y a Havakuk que en un garaje de Beirut estaban ensamblando un auto bomba y que tenían que detenerlo. Los hombres le preguntaron a un empleado del garaje si podían usar el baño. En los pocos minutos que pudieron estar adentro del garaje colocaron una bomba que destruyó el edificio y algunas de las estructuras que lo rodeaban. En el estallido murieron cinco personas. Aunque él estaba actuando para salvar vidas judías en la guerra de la independencia de Israel, esas muertes estremecieron profundamente a Isaac. Posteriormente, todavía disfrazado de árabe, Isaac conoció a un hombre que había perdido a sus dos hijos en la explosión. Isaac a menudo hablaba de la experiencia y comenzó a abogar para que Israel usara medios menos mortales de espionaje y sabotaje.

Años después, Isaac Shoshan dijo: "Aunque nos enviaron para recoger información de inteligencia, también nos veíamos a nosotros mismos como soldados y buscábamos las oportunidades para actuar". Él y Havakuk abrieron un pequeño quiosco en Beirut, la capital del Líbano, que usaron como una fachada para cubrir sus actividades de espionaje. Isaac también manejaba un taxi parte del tiempo.

En 1948, Isaac y Havakuk recibieron un mensaje codificado desde Israel: en el puerto de Beirut había anclado un barco y las fuentes israelíes indicaban que podía estar allí para que le colocaran un cañón que usarían para atacar el puerto de la ciudad israelí de Haifa. Isaac y Havakuk tenían que encontrar dónde estaba el barco.

No se trataba de un barco común y corriente. Previamente había sido llamado Aviso Grille y había pertenecido a Adolf Hitler. Él y otros jerarcas nazis disfrutaban navegando en él, y Hitler había planeado usarlo para viajar a Londres si llegaba a vencer al ejército británico. Después de la guerra, un adinerado libanés cristiano compró el barco y lo llevó a Beirut. Isaac logró encontrarlo. Una noche oscura, él y Havakuk le dieron la bienvenida a otro judío nacido en Siria, Eliahu Rika, a quien lo dejaron cerca de la costa del Líbano y nadó hasta la playa llevando dos minas. Con la ayuda de Isaac, Rika nadó hasta el barco y colocó las minas en su casco. La explosión que tuvo lugar días más tarde dejó al barco inoperable.

El Aviso Grille en 1935 (Crédito de la foto; Wikimedia Commons)

En 1950, Isaac Shoshan y Havakuk Cohen fueron relevados por otros espías israelíes que hablaban en árabe. Isaac regresó a Israel y ayudó a otros judíos a infiltrarse en células terroristas disfrazados de árabes. Isaac ayudó a crear la historia de cubierta para Eli Cohen, uno de los espías israelíes más famosos, que se infiltró a los más elevados niveles de la sociedad siria en los años 60. Eli Cohen fue descubierto, torturado y ejecutado en Siria en 1965.

Al enterarse del fallecimiento de Isaac Shoshan, Ehud Barak, ex primer ministro de Israel y espía, afirmó: "Generaciones de luchadores aprendieron el oficio a sus pies. Yo también".

Isaac continuó cumpliendo misiones incluso siendo anciano. Él descubrió que la imagen de un anciano indefenso era útil para ser un espía. También trabajó con espías árabes que cooperaban con Israel. "Él tenía un talento especial también para esa tarea", explicó Rafi Sutton, un compañero de inteligencia con quien Isaac Shoshan escribió Men of Secrets, Men of Mystery (1990). "Los agentes son un grupo problemático y tienes que saber cuándo te mienten y cuándo te dicen la verdad; cómo no dejarlos que te extorsionen y que no tomen el control de la relación, sin que eso dañe su disposición a trabajar contigo", explicó Rafi Sutton. Isaac era capaz de reconocer las mentiras. Él reclutó espías de gran calidad y apoyó su trabajo.

La mayoría del mundo nunca sabrá cuántas misiones cumplió Isaac Shoshan, ni cuántas vidas salvó con sus décadas de heroísmo. Tras el anuncio de su fallecimiento a los 96 años el 28 de diciembre del 2020, el ex primer ministro Ehud Barak dijo: "Isaac arriesgó su vida una y otra vez por el estado judío".

Isaac Shoshan ayudó a construir y defender nuestra patria en contra de todas las probabilidades.