El líder de Hamás, Ismail Haniyeh, busca insistentemente la destrucción de Israel; pero cuando Amal, su pequeña nieta de 1 año de edad, necesitó recientemente un tratamiento médico de emergencia, su familia la llevó al Estado Judío.

Haniyeh, quien describe a Israel como un “tumor cancerígeno que debe ser removido y erradicado”, ha supervisado el lanzamiento de cientos de misiles desde Gaza a Israel, los cuales han matado a varios civiles. De hecho, en el mismo momento en que su pequeña nieta estaba internada en un hospital cerca de Tel Aviv, Haniyeh se jactó públicamente de que los nuevos misiles de largo alcance que poseía Hamás podían alcanzar nuevas ciudades israelíes.

De hecho, el centro médico que fue escogido por la familia Haniyeh, el Schneider Children’s Hospital Medical Center of Israel, se ha visto forzado a reforzar sus ventanas y a construir un refugio antibombas en su sótano por causa de los constantes bombardeos de Hamás.

Este hospital se denomina a sí mismo un “puente de paz”, y a pesar del peligro que significan los bombardeos de Hamás, el hospital intenta estar a la altura de su auto-designación y abre sus puertas a los niños de Jordania, África, Europa y de cualquier otro lugar del mundo. Cientos de niños de Gaza buscan ayuda cada año en el Schneider Children’s.

Y Amal Haniyeh no es la única miembro de la familia Haniyeh que ha recibido tratamiento en Israel. En el año 2012, cuando el cuñado de Ismail Haniyeh tuvo problemas al corazón, su familia también lo llevó a Israel, donde fue hospitalizado por una semana y recibió tratamiento médico en el Beilinson Hospital de Petaj Tikva.

A pesar de estar oficialmente en guerra con Israel, los oficiales del ejército sirio han trasladado secretamente a algunas de las víctimas de las confrontaciones a Israel para que reciban atención médica, la cual es pagada por el estado judío. “Para nosotros ellos son pacientes que necesitan ayuda inmediata o de lo contrario morirán. No importa de dónde vienen, o si son combatientes o civiles”, explica el administrador de un hospital israelí de Safed que ha tratado a varios pacientes sirios.

Los médicos y trabajadores israelíes también proveen ayuda médica directamente en Siria, y para lograr esto tienen que ocultar sus verdaderas identidades, ya que provienen del estado judío.

La organización de caridad Save a Child’s Heart (Salva el corazón de un niño) —la cual está localizada en el Centro Médico Wolfson, cerca de Tel Aviv— es la organización más grande de su tipo en el mundo y lleva a docenas de niños provenientes de todas partes del mundo a Israel para que reciban tratamientos cardíacos para salvarles la vida. Y pese a que Hamás se opone oficialmente a la existencia misma del Estado Judío, sí utiliza a Save a Child’s Heart para costear el transporte de cientos de niños de Gaza a Israel cada año y proveerles tratamiento.

En el año 2012, el Centro médico Wolfson fue dañado por fragmentos de un mortero que fue disparado desde Gaza, lo cual forzó a los jóvenes pacientes —algunos de los cuales provenían de Gaza— a correr a los refugios antibombas para proteger sus vidas. Sin embargo, a pesar de estos intentos de bombardear el hospital, Hamás recibe con los brazos abiertos a los doctores y enfermeras israelíes de Save a Child’s Heart en Gaza; cada año van entre 70 y 80 voluntarios a trabajar allí.

Y no sólo en el área médica Hamás recibe ayuda de Israel.

El ejército israelí también brinda apoyo en el plan que inició Holanda para ayudar a impulsar la agricultura en Gaza. A pesar de los continuos bombardeos provenientes de Gaza, los soldados israelíes continúan impartiendo allí seminarios sobre técnicas agrícolas. “Queremos ayudar a los campesinos palestinos a cuidar correctamente sus plantaciones y a utilizar los pesticidas de forma adecuada, para que la producción del próximo año sea más fructífera y de mejor calidad”, explica un comandante del ejército israelí; su meta es “crear una situación en la cual crezcan las exportaciones a Europa y hayan más ganancias y crecimiento económico en Gaza”.

La Torá nos dice que “He puesto delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición; elijan la vida” (Deut. 30:19).

Pese a estar rodeados de enemigos que buscan su destrucción, muchos israelíes se han encontrado con esta disyuntiva y han elegido la vida. Deben enfrentar constantemente el odio, y han decidido combatirlo con un millar de organizaciones para ayudar, elevar y conectarse con el prójimo.