Dos amadas maestras, Hadas Tapuchi y Rivka Kapshuk, fallecieron en dos accidentes de tránsito diferentes el viernes y fueron enterradas el domingo. Una de ellas había celebrado su boda apenas tres semanas antes; la otra era la devota madre de cuatro niños.

En su recuerdo y en mérito de estas dos excepcionales mujeres judías, queremos compartir algunos de los emotivos tributos que les brindaron esta semana sus familias, amigos y alumnas, porque nos abren una ventana a la inspiración que dejaron estas dos vidas interrumpidas de forma prematura.

Rivka Kapshuk: A sólo tres semanas de casada

Rivka Kapshuk, de 25 años, falleció cuando el auto en el que viajaba con su esposo se estrelló con un camión en la ruta 60, al norte de Jerusalem. La pareja había celebrado su boda apenas tres semanas antes. Tom Kapshuk sufrió heridas graves en la cabeza y sigue en estado crítico. En un desgarrador final a su vida compartida, la pareja se acababa de mudar a su nuevo hogar en el pueblo de Eli.

Siempre querías escucharnos”

Rivka era una maestra muy popular en la Escuela Secundaria Tzvia, en Maalé Adumim, cerca de Jerusalem. Rivka también era la hija de su Rosh Ieshivá, Rav Ieshaiahu Dorón. En la escuela, ella se ocupaba de alrededor de 30 alumnas de 14 y 15 años, un rol al que se dedicaba profundamente, siempre sintonizada con los eventos y los desafíos de la vida de cada una de las jovencitas.

Una de sus alumnas dijo: “A mi maestra, Rivka, tú eras una verdadera maestra. Nos enseñaste la manera de vivir”. Otra alumna elogió la forma en que ella sacaba lo mejor de cada una. “Siempre tratamos que te sintieras orgullosa, y también ahora seguiremos intentando que sientas orgullo de nosotras”.

Otra estudiante dijo: “Cada domingo por la mañana nos preguntabas si alguien quería contar cómo había pasado el Shabat. Siempre querías saber y siempre querías escucharnos”. Ella agregó: “Hace algunas semanas, alguien te preguntó cómo habías pasado tú el Shabat. Con una enorme sonrisa respondiste que había sido su primer Shabat juntos en su nuevo hogar”.

Rav Dorón dirigió a las estudiantes un emotivo mensaje en el funeral de Rivka y les aseguró que el pedido final de su hija “hubiera sido que cada una de ustedes establezca un firme y fuerte hogar judío, como el hogar que ella misma tanto soñaba construir”.

Hadas Tapuchi: Madre de cuatro hijos

En el segundo accidente fatal falleció Hadas Tapuchi, 30 años, madre de cuatro niños pequeños y profesora de música, al estrellarse con un camión en la ruta 465.

Hasta el momento la policía ha evitado rotular sus investigaciones sobre este choque como un ataque terrorista, aunque la familia de Hadas sugirió que en esa ruta regularmente arrojan piedras a los conductores, lo que podría haber provocado que ella cambiara de vía.

Llenaste nuestro hogar de amor”

Ionadav Tapuchi lloró amargamente por su esposa y “mejor amiga” Hadas, quien aseguró había llenado su hogar con amor y dedicación durante los diez años que estuvieron casados.

“Nos alegrabas con pequeñas notas simpáticas, breves canciones. Siempre prestabas atención a todas las cosas pequeñas que pueden iluminar el día de los demás. Siempre sabías cómo colocar la nota adecuada en el rincón indicado, con el regalo apropiado o con algo gracioso para hacernos sonreír. Eras el espíritu de la vida en nuestro hogar”, dijo luchando con sus lágrimas.

“Amabas a los niños más que nada. Estabas decidida a sacar de cada uno de ellos todo lo bueno que fuera posible. Encontrabas tiempo para cada uno y te encantaba cantar con los niños y escuchar las palabras de Torá que los alentabas a compartir en la mesa de Shabat”.

“Siempre te enfocabas en lo positivo”, dijo su esposo. “Exudabas recato, no sólo en la manera en que te vestías, sino también en la forma en que hablabas. Tus palabras siempre eran limpias. No soportabas los chismes y te alejabas de las peleas como si fueran fuego. Eras mi brújula, dependía de ti. Llegué a consultar tu opinión en muchísimas cosas”.

Genuina preocupación por los demás

Los amigos de la comunidad de Atarot, donde vive la familia Tapuchi, con afecto se refirieron a Hadas como un “comercio abierto todo el día” para cualquier cosa que precisaran. “Cada vez que alguien escribía un post diciendo que necesitaba algo, Hadas a menudo era la primera en responder: ‘Nosotros tenemos. Puedes venir a buscarlo’”.

El esposo de Hadas también elogió su bondad al decir que gran parte del poco tiempo libre que ella tenía lo dedicaba a hacer cosas que no se esperaban de ella, en especial en su rol de maestra. “Te esforzaste tanto para encontrar soluciones para esa maesstra o para esa alumna”, dijo.

¿Cómo se detuvo esta música repentinamente?”

“Hadas nació en el alegre mes de Adar (el mes de Purim)”, dijo su padre, Iaakov Langzam. “Ella nació para ser feliz y alegrar a los demás”.

Rav Iosef Iaakovi, el director del seminario donde estudió Hadas, también se refirió al impacto inmediato que ella tenía a su alrededor. “A dondequiera que fuera, la atmósfera cambiaba y se transformabna en una atmósfera de Shabat. Siempre era agradable estar con ella, nunca la escuché quejarse, cada rincón en el cual colocaba su mano se transformaba en una flor”.

“¿Cómo se detuvo esta música repentinamente?”, preguntó. “Es una música que debe seguir adelante”.

Que los méritos de Hadas y Rivka nos inspiren a continuar adelante con su música. Que sus familias encuentren consuelo entre los dolientes de Sión y que su recuerdo sea una bendición para todos nosotros.