Esta es una de esas historias que “sólo ocurren en Israel”. La Banda Shalva, cuyos 8 miembros tienen discapacidades, arrasó en el mayor programa de talentos de la televisión israelí, Kojav Habá (La próxima estrella), cuyo ganador representaría a Israel en el concurso de canciones Eurovisión, el espectáculo musical en vivo con mayor audiencia. La competencia internacional tendrá lugar en Tel Aviv, Israel, el 18 de mayo, dado que Israel ganó la competencia el año pasado.

Las dos cantantes principales de la Banda Shalva son ciegas, el tecladista sufre deficiencias visuales y los cuatro percusionistas tienen síndrome de Down, uno tiene un retraso de desarrollo y otro es un veterano de guerra discapacitado. La Banda nació en el centro Shalva de Israel, una institución pionera que provee servicios a miles de niños y adultos jóvenes con discapacidades.

“¡Es lo que más me gusta hacer!”, afirma Tal Kima (20), que tiene síndrome de Down y cuyo talento para la batería surgió cuando tenía seis años, durante su terapia con música. “La música ilumina mi vida”, dice el cantante y percusionista Iosef Ovadia (18), que sufre un retraso de desarrollo conocido como el síndrome de Williams y que comenzó a asistir a Shalva a los siete años. “A través de la música puedo ser igual a los demás”.

A pesar de sus propias dudas respecto a la competencia, una serie de maravillosas presentaciones junto con el poderoso mensaje de superar las barreras logró derretir los corazones de los jueces y las audiencias, cautivó a la televisión y a los medios sociales en Israel y convirtió a la banda en ganadora del evento.

Antes que nada, Shabat

Pero cuando faltaba sólo una semana para el último show y millones de israelíes los apoyaban, la banda (que cuenta con tres miembros religiosos), anunció que se retiraba de la competencia porque las reglas de Eurovisión requieren que los finalistas graben una presentación en Shabat en caso de que problemas técnicos interrumpan la final, que será difundida en vivo en la noche del sábado.

En una entrevista con el Canal 12 de Israel, rodeado por los miembros de la banda, el veterano de guerra Shai Ben Shushán, quien dirigió la banda durante los últimos 13 años, confirmó la decisión de retirarse de la competencia. “Quiero agradecer enormemente a todo el pueblo judío por el enorme cariño y apoyo que recibimos. Lo que esta banda tiene de especial es el hecho de mostrar que todo es posible. La gente no mira sus 'discapacidades', sino su profesionalismo y sus 'capacidades'. Sin embargo, decidimos retirarnos de la competencia porque hay principios de vida en los cuales creemos. Ahora escogemos poner primero el Shabat”.

La banda reconoció que sabían desde un principio que el ganador debería tocar en Shabat, pero no lo consideraron un problema porque nunca soñaron con llegar tan lejos en la competencia.

Ben Shushán, un ex soldado de una división distinguida del ejército que se dedicó a la música para promover su propia rehabilitación de una herida casi letal, reconoció que en algún momento surgió la idea de que la banda tocara sin sus miembros religiosos, pero esa posibilidad fue rechazada de inmediato.

“Enseguida nos dimos cuenta de que si nos dividimos no lograremos nada”, dijo. “Lo que el pueblo judío ve en nosotros es la magia de todos juntos, y si no tenemos eso, ya no valemos nada. Entre nosotros hay judíos jaredim, religiosos, tradicionales y seculares, que representan un encuentro de la población de todo el país y por eso lo que deseamos más que nada es permanecer unidos, como una familia”.

La entrevistadora, que no pudo contener las lágrimas, le dijo a la banda: “Incluso ahora, en este doloroso momento de abandonar la competencia, ustedes transmiten un maravilloso mensaje de los valores en los que creen”.

Nadie quería jugar con él

Al explicar el impacto que la banda tuvo sobre las percepciones del público, Ben Shushán citó a la madre de un niño con parálisis cerebral, que le escribió que durante años ningún niño del barrio quiso jugar con su hijo. Pero después de ver el show, otros niños comenzaron a invitar a su hijo a sus casas. “Esa es nuestra victoria”, aseguró Ben Shushán al resto de los miembros de la banda que estaban a su lado. “Gracias a ustedes, hay gente que ahora camina con orgullo. Le han dado mucha fuerza e inspiración al pueblo judío y a todo el mundo”.

Un día todo se volvió oscuro

Dina Samteh, una de las dos cantantes líderes de la banda, nació en Manipur, India, y creció en un hogar repleto de música: su madre es una guitarrista profesional que la alentó para que comenzara a cantar más o menos al mismo tiempo en que comenzó a perder la vista.

“Hasta los seis años podía ver, pero un día todo comenzó a volverse oscuro. Cuando le dije a mi madre que ya no veía, ella comenzó a llorar y yo la calmé diciéndole: ‘No te preocupes mami, todo va a estar bien’”.

Dina llegó a Israel en el 2007, cumpliendo el sueño de sus padres y de sus abuelos, y la música la ayudó a aclimatarse. Ella aprendió hebreo cantando.

Hace siete años se unió a la banda como voluntaria para ayudar a otros niños a superar sus discapacidades. “En la banda encontré amigos que me dan fuerzas y me escuchan”, asegura. El hecho de unirse a la banda le abrió el camino para viajar y presentarse en el exterior.

“Creo que encontré cosas maravillosas dentro de la oscuridad de mis ojos”, dijo hace poco a la audiencia en la sede de Google en California, uno de los prestigiosos lugares a los que la banda fue invitada a tocar en los últimos años. También se presentaron en la ciudad de México, Toronto, Londres y Moscú y tienen muchas presentaciones programadas para el futuro cercano. “Todos tenemos momentos difíciles, pero es importante entender que hay muchas cosas por las que debemos sentirnos agradecidos. Yo no puedo ver pero puedo escuchar. Agradezco por tener piernas sanas para poder salir en bellas caminatas, agradezco por la risa, agradezco por la posibilidad de cantar, agradezco por los momentos difíciles, porque sólo gracias a ellos puedo valorar todo lo que tengo”.

El nacimiento de Shalva: mi madre me obligó a visitar Israel cuando tenía 18 años

Shalva, que es la segunda casa de los 8 miembros de la banda, es la obra inspiradora de Rav Kalman Samuels de Canadá, quien creció sin soñar con llegar a Israel y mucho menos establecer allí uno de los centros líderes para discapacitados.

“Hasta los 18 años era secular”, explica. “Al terminar la escuela secundaria iba a viajar a Europa y mi madre dijo que en el camino tenía que ir dos semanas de visita a Israel. Yo no quería hacerlo”, dice sonriendo. “Pero por razones que hasta el día de hoy no puedo explicar, seguí retrasando mi regreso por una semana más. Terminé en una Ieshivá y cada vez estaba más y más interesado. Así que estudié, me convertí en rabino y me casé con Malki”.

Shalva nació cuando Iosi, el primer hijo de Kalman y Malki, tenía 11 meses y tras un procedimiento médico en el que algo no salió bien quedó ciego y sordo. “Yo recé y le dije a Dios: ‘Si decides ayudar a mi Iosi, yo dedicaré mi vida a ayudar a otros niños’”.

Iosi aprende a comunicarse

En 1998 Iosi tuvo un avance sorpresivo cuando una fonoaudióloga pulsaba símbolos una y otra vez para expresar la palabra mesa, la cual finalmente logró repetir. A continuación Iosi aprendió todos los caracteres del abecedario. Samuels afirma: “Ese fue el momento de Helen Keller en Israel y poco después Malki me dijo: ‘llegó el momento de pagar la deuda’. Dos años más tarde, con la ayuda de amigos de su comunidad de Vancouver, nació Shalva al abrir sus puertas para cinco niños que fueron recibidos sin importar sus antecedentes. De esa humilde raíz, Shalva creció de una manera que nadie soñó que fuera posible.

Una oferta que no pudimos rechazar

Hace once años, el gobierno israelí ofreció a Rav Samuels y a su esposa un terreno de más de 2 hectáreas en Jerusalem para construir un centro para discapacitados. “En un primer momento pensé que eso estaba fuera de nuestras capacidades, pero rápidamente comprendí que uno no puede rechazar esa clase de ofertas, y decidimos hacerlo”, asegura Samuels.

Hoy en día, el Centro Shalva cuenta con un campus modelo, una piscina terapéutica semi-olímpica, un auditorio con 400 butacas y una gama de programas de educación temprana para niños de 0 a 6 años, así como un club después de clases para los niños mayores de 6 años y un centro de día para adultos entre 20 y 40 años. También cuenta con un centro de entrenamiento laboral, unidades habitacionales independientes y servicios de ayuda para las familias que incluye a las madres después de dar a luz.

El mundo ya sabe que Israel lidera el mundo en alta tecnología y startups, pero el éxito de la Banda Shalva llamó la atención del mundo con orgullo sobre otra de las áreas en las que Israel es pionera en el desarrollo.

Las autoridades rechazaron el pedido de Israel a la competencia Eurovisión de cambiar o alterar las reglas para permitir que la Banda Shalva compita en mayo. Pero de todas maneras ellos se ganaron los corazones de Israel y la victoria más significativa de apegarse a sus valores judaicos y hacer un Kidush Hashem global.

Su surgimiento a la fama y su inspirador mensaje de aceptación y orgullo judío ya llevó a una nueva serie de contrataciones internacionales, así como una invitación para participar este año en la celebración oficial del 71 aniversario de la independencia de Israel.