El movimiento global de hacktivistas descentralizados Anonymous ha cobrado amplia resonancia internacional a raíz de sus actuaciones en la Primavera Árabe, OccupyWallStreet o el caso Assange. La forma de actuar de Anonymous, sin jerarquía ni liderazgo unificado, propicia campañas como OpIsrael, lanzada el 7 de abril de 2013, día en el que se recordaba a las víctimas del Holocausto, y por la que atacó, entre otros, a la ONG israelí Larger than Life, que se encarga de proveer una buena calidad de vida a los niños enfermos de cáncer y a sus familias, sin importar su sexo, raza o religión, y a Yad Vashem, el museo que recuerda a seis millones de víctimas del nazismo. Según los activistas de OpIsrael, el objetivo era “borrar a Israel del ciberespacio” —trágica extensión de las palabras de Ahmadineyad en 2005: “borrar a Israel del mapa”—. El portavoz de Hamás en la Franja de Gaza, Ihab al Ghusain, escribió:

Dios proteja el espíritu y la misión de los soldados de esta guerra electrónica.

El ciberataque contra Israel se ha fijado para todos los 7 de abril. Pero en el de este año los hackers israelíes no se han quedado de brazos cruzados: han expuesto las fotos, nombres, e-mails, localizaciones, IPs y cuentas en redes sociales de los hackers anti israelíes.

Ciertamente, en Israel llevan, desde antes de que se formalizara el Estado independiente, respondiendo a cada ataque, ya sea militar, terrorista… o cibernético. Del buen funcionamiento de Internet depende prácticamente todo en un Estado desarrollado. Un ciberataque contra las infraestructuras de un país es una agresión contra la seguridad nacional. Actualmente, Israel está librando una titánica batalla defensiva en la Red.

Israel es el país que más ciberataques recibe a diario. Las líneas aéreas, los bancos, los ministerios, todo está en la mira de los hackers. La compañía eléctrica nacional (IEC, por sus siglas en inglés), informa su director, Ron Tal, recibe la friolera de 20.000 ataques al día. La IEC ha creado recientemente el Cyber Gym, con el objetivo de entrenar a sus empleados para defenderse de los ciberataques. En junio de 2013 expertos de todo el país se reunieron en Tel Aviv en una Conferencia de Ciberseguridad, y el general reservista Itzjak ben Israel, miembro de la Oficina Nacional Cibernética, creada hace dos años para el desarrollo de la ciberseguridad en el país, afirmó que Israel recibe 100.000 ciberataques diarios. No obstante, es notorio que se están haciendo los deberes. Israel es, junto a Finlandia y Suecia, el país más ciberseguro del mundo, según un informe que hizo la SDA, patrocinado por McAfee, publicado en febrero de 2012.

El pasado mes de enero, Netanyahu declaró en Cybertech, una feria internacional sobre tecnología cibernética que atrae a más de 5.000 expertos al año, que Israel lidera la lucha occidental en materia de ciberseguridad. Según el director de la Oficina Cibernética Nacional, Eviatar Matania, el número de empresas israelíes que se dedican a la ciberseguridad ronda los 220, y representan entre un 5 y un 10% del mercado mundial de ciberseguridad.

El gran bastión israelí de la ciberseguridad está en la ciudad de Bersheba, en el complejo CyberSpark. A principios de este año IBM, Cisco, EMC, Lockheed Martin RSA y Deutsche Telekom anunciaron que crearán centros de I+D sobre seguridad cibernética en CyberSpark.

La ciberpotencia israelí no sólo se mide en sus defensas, también en sus armas. Como David Pollock y Michael Eisensdat señalaron en noviembre de 2012 en la revista Foreign Affairs,

La I+D militar israelí es pionera en muchas de las tecnologías de vanguardia que están transformando el rostro de la guerra moderna, incluyendo las de las armas cibernéticas.

En junio de 2010 salió a la luz el intento más exitoso hasta ahora para frenar las ambiciones nucleares de Irán por parte de Israel: el virus Stuxnet. Se trata de un gusano informático diseñado para el espionaje que subvierte los sistemas industriales. Fue el primero en incluir un kit de automatización con el fin de atacar los sistemas de control industrial de tecnología Siemens, el utilizado en las instalaciones nucleares iraníes. El gusano Stuxnet se propagó a países como Pakistán, India, Indonesia y Azerbaiyán. En agosto de 2010 la firma de ciberseguridad Symantec dijo que el 60% de los ordenadores infectados en todo el mundo estaban en Irán. En 2011 la ciberarma contra Irán fue Duqu. Según McAfee, una de sus acciones consiste en robar certificados digitales (y las claves privadas correspondientes, tal como se usa en la criptografía de clave pública) de las computadoras atacadas para ayudar a que los futuros virus aparezcan como software seguro. En 2012 fue Flame, que según el Washington Post es una ciberarma desarrollada, al igual que el Stuxnet, en conjunto por la CIA y el Ejército israelí.

La prosperidad y el bienestar de Israel son una realidad gracias, entre otras cosas, a sus extraordinarios sistemas defensivos. Netanyahu lo dejó muy claro en Cybertech:

Para sobrevivir a estos ataques, y para prosperar como nación, realmente no tenemos otra opción. Quiero decir, tenemos que ser buenos. Para estar aquí, tenemos que ser muy buenos, y en algunos cosas tenemos que ser los mejores.

Publicado originalmente en El Medio