Quieren que caminemos por las calles de Yerushalaim con desconfianza.

Quieren que no nos atrevamos a salir de nuestras casas en las noches.

Quieren que cuando ellos pasen nosotros bajemos la mirada.

Quieren que dejemos de ir a la Ciudad Vieja, al Kotel.

Quieren que nos levantemos y acostemos en la noche con temor.

Quieren que cada vez que escuchamos las sirenas corramos a escondernos mientras ellos celebran.

Quieren que dejemos nuestras vidas y nos quedemos a la espera de sus misiles.

Quieren que tengamos miedo.

Eso es lo que buscan hoy los terroristas palestinos. ¿Qué es el terrorismo? “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.” (real academia española)

Terror. Eso es lo que están buscando. Quieren que los misiles caigan en las ciudades, pero si caen en los campos abiertos igual no les importa, porque quieren que corramos de terror.

Eso es justo donde no podemos caer.

Es imposible decir que cuando suenan las sirenas no tenemos miedo. Claramente tenemos y tomamos las precauciones necesarias, ¿cómo no tener miedo cuando sabes que un misil puede caer en cualquier parte? Está permitido tener miedo, sin embargo, tenemos que saber, que ellos quieren que ese miedo se prolongue, y es ahí donde nosotros tenemos que romper el círculo.

Pero, ¿cómo lo rompemos?

¿Volviendo a la vida normal? ¿Siguiendo la rutina? ¿Cómo puedo estar en la rutina si tengo miedo?

Cuando Am Israel salió de Egipto ellos vieron milagros revelados cada día, una plaga, luego el cruce del Mar de Juncos, luego el maná milagroso que caía diariamente, y sigue sumando. En la época de Yehoshúa, los Jueces y luego con el Sagrado Templo, Am Israel tenía el mérito de ver milagros 100% revelados.

Hoy en día es muy difícil ver milagros revelados. No tenemos profetas ni Templo, no vemos cómo se abre el mar o cómo llueven langostas, pensamos que esos son realmente milagros revelados, pero hoy en día sí tenemos milagros revelados.

¿No es milagroso el hecho que caigan cientos de misiles a diario y alrededor del 90% cae en “campos abiertos”? ¿Cuántos campos abiertos puede haber en un país tan chico como Israel?

Si nos ponemos a pensar, es algo totalmente ilógico. De cientos y cientos de misiles, sólo unos pocos caen en lugares con gente. Y en general, si llegan a caer en una casa, milagrosamente la familia no estaba o bien todos alcanzan a esconderse en la pieza de seguridad.

Me imagino lo que hace Hashem: ve que viene un misil y hace que el Kipat Barzel (la Cúpula de Hierro) lo agarre y cuando no, dice “Está bien, ahora lo voy a mover Yo para que vean los milagros que les estoy mandando” y de alguna misteriosa manera, una mano invisible de Hashem mueve el misil ¿y dónde cae? En un campo abierto, en una casa deshabitada o en territorios árabes.

¿Qué nos quiere decir Hashem?

Hace casi dos semanas, nos enteramos de las trágicas noticias de la muerte de nuestros queridos jóvenes, Eyal, Gilad y Naftalí. Después de la procesión fúnebre, realmente pensé que ya iba a llegar Mashiaj, que no podía haber más otro sufrimiento tan grande para Am Israel, ver cómo nos unimos como pueblo, cómo rezamos, cómo lloramos, cómo soñamos con su regreso... sin embargo, partimos otra guerra. Una guerra contra los mismos que nos quitaron nuestras tres flores, y ahora quieren quitarnos más.

¿No es suficiente Hashem? ¿No basta con el sufrimiento que pasamos con ellos? ¿No es hora de que podamos vivir tranquilos y mostrar que TÚ eres realmente el que protege el mundo? ¡Eso es lo que queremos!

“Paciencia”, siento que Hashem nos dice “es verdad que sufrieron mucho y Yo también, pero nunca vi un pueblo tan unido, tan lindo y tan grande como ustedes, ahora vean cómo hago milagros revelados, cómo con mi mano invisible muevo los misiles de sus territorios y los protejo, sigan unidos, sigan rezando juntos, sigan siendo hermanos y prontamente vamos a estar todos juntos en el Sagrado Templo”.

Para los que estamos en Israel, tratemos que cada vez que escuchemos la sirena, vayamos a escondernos, pero diciendo un capítulo de Tehilim, hablando con Hashem para que nos siga protegiendo y que haga nuevamente un milagro y que estos misiles no lleguen a nuestra gente.

Para los que no están en Israel, recen. Recen por la paz, recen por la llegada de Mashiaj, recen porque no tengamos más miedo, recen para que Hashem haga más milagros y nos salve de cada misil.

Démonos cuenta cómo Hashem desvía los misiles, como nos protege y como nos quiere. Démonos cuenta que cada misil que cae en un campo abierto es un milagro revelado de Hashem y si tenemos eso en mente, tal vez podremos vencer lo que los terroristas tanto quieren infundir: miedo.

Rompamos el círculo del terror sabiendo que no tenemos a nadie más en quién confiar, sino que sólo en nuestro Avinu SheBaShamaim, nuestro padre que nos cuida desde el cielo.