No es la forma en que uno esperaría que una novia pase el día más importante de su vida, pero Yael Levy (33) asegura que su desvío al hospital Belinson en Petaj Tikva al ir camino a su boda, fue una experiencia que nunca olvidará.

Tras estacionar afuera del hospital, con un brillante vestido blanco, maquillada, peinada y con una sonrisa que hizo girar las cabezas de decenas de pacientes, visitantes y trabajadores del hospital, Yael pasó por los corredores hacia el ascensor en medio de una corriente de selfies y actualizaciones de Instagram. El paciente que ella fue a visitar en el séptimo piso era Hilel Elazar, de 27 años, quien sufrió complicaciones médicas durante toda su vida.

La visita a Hilel

Yael, originaria de Jerusalem, es fisioterapeuta y Hilel era uno de los pacientes a quienes visitaba a diario. Hilel se convirtió casi en un hermano para ella. Lamentablemente, Hilel falleció seis meses después de su boda.

Con ustedes, Hilel Elazar

Hilel Elazar nació con el síndrome Vater, una rara condición que afecta a 1 de cada 30.000 niños con serias anormalidades en gran parte del sistema digestivo y del sistema respiratorio. Debido a que su familia no podía brindarle la atención necesaria, a los 9 años Hilel fue adoptado por Benjamin y Orly Ben Peraj, quienes abrieron su hogar a cinco niños con serias necesidades médicas. Yael conoció a Hilel hace 10 años en la casa de la familia Ben Peraj.

“Hilel tenía 16 años cuando lo conocí, y a pesar de todos los profesionales médicos que habían pasado por su vida, él me recibió con una sonrisa, como si yo fuera su hermana mayor”, contó Yael a AishLatino.com.

Hilel disfrutando de un partido de básquetbol

“Tuvimos una relación maravillosa. A pesar de su debilitante estado físico, era un joven divertido, feliz, siempre positivo, muy buena compañía”.

“Él se alimentaba a través de un tubo, necesitaba aparatos para respirar y la temperatura externa lo limitaba respecto a cuándo podía o no salir. Tenía muchas razones para estar deprimido”, asegura Yael. “Pero cuando pienso en Hilel recuerdo su sonrisa y cómo en verdad vivió su vida. Estudió en una Ieshivá, escribió canciones e hizo bromas, incluso fue voluntario para niños con necesidades especiales”.

Encontrar al "Señor perfecto"

A los 32 años, después de 10 años de buscar a la persona adecuada, finalmente las plegarias de Yael obtuvieron respuesta y conoció a su futuro esposo, Elad Levy (33) también de Jerusalem. Cuando las cosas comenzaron a volverse serias, ella le presentó a Hilel.

Yael con sus padres, camino a la jupá

“Hilel sabía cuánto yo deseaba casarme y durante muchos años rezó pidiendo que encontrara la felicidad. Cuando finalmente llegó el día, lo que yo quería era bendecirlo a él”, cuenta Yael en referencia a la costumbre judía de que los novios bendicen a los demás el día de su boda. Pero una semana antes de la boda de Yael y Elad, Hilel se descompuso en otra celebración familiar cuando se desconectó uno de sus tubos respiratorios y debió ser hospitalizado durante varias semanas.

“Quería mostrarle cuán importante era y visitarlo el mismo día de la boda”.

El gran día

Temiendo que la convencieran de no hacerlo, Yael sólo contó su plan a unas pocas amigas y a su familia y se aseguró de dejar una hora vacía en medio de sus preparativos.

“Fue un poco surrealista llegar al hospital vestida de novia y completamente maquillada”, asegura Yael, “pero fui a su habitación y él se alegró tanto de verme… Le había dicho que llegaría, pero me dijo que no creyó que en verdad eso ocurriría”.

“Fui con algunos amigos y alrededor de la habitación de Hilel se reunió una muchedumbre para ver qué estaba pasando. Nos sacamos fotos y cada uno le dio bendiciones al otro. En esos pocos minutos hubo una energía increíble y después él me envió unos mensajes maravillosos explicándome cuán especial se sintió”.

“El día de tu boda puedes hacer muchas cosas para dar ánimo a otras personas. Me podría haber tomado algunas horas para ir al Muro Occidental, pero sentí que eso era lo que tenía que hacer. Si pudiera revivir ese día, haría todavía más”. De hecho, al ver el impacto de su visita sobre Hilel, ella viajó a un hogar de ancianos vecino donde también tenía pacientes, pero al llegar descubrió que la mayoría de los residentes ya estaban durmiendo…

“El día de su boda, la novia tiene mucho poder para dar felicidad a las vidas de otras personas”, afirma Benjamin Ben Peraj, el padre adoptivo de Hilel. “Las palabras no pueden llegar a explicar cuánto significó esa visita para Hilel. Literalmente él le contó lo ocurrido a todos los que llegaron a verlo. Precisamente cuando uno esperaría que ella se dedicara a organizar su propio día, ella tomó la decisión de hacer algo especial por otra persona”.

“Quisiera que otras novias se sientan inspiradas por este acto de bondad. Las novias tienen el poder de una reina. Es un poder increíble que tienen durante su día y puede brindar muchísima felicidad”, aseguró Ben Peraj.

El significado de la visita de Yael el día de su boda estremeció a todos cuando Hilel falleció en el verano a causa de una infección. “Fue un shock para su familia y sus amigos. A pesar de que tenía muchas complicaciones, no vivía como una persona enferma. Él sabía cómo vivir la vida, era una persona sumamente positiva”, dice Yael.

Casi un año después de su boda, al mirar hacia atrás, Yael asegura: “Sin duda [aquella visita al hospital] es uno de mis recuerdos más valiosos”.