Para vivir nuestro presente y proyectar nuestro futuro tenemos la responsabilidad de conocer nuestra historia y nuestra realidad.

Hay quienes acusan al Estado de Israel de mantener una política de apartheid en contra de los palestinos. Veamos la historia y los hechos para aclarar que NO es así.

El vocablo apartheid significa: “Condición de estar separados”. Es una palabra proveniente del idioma afrikáans, variante sudafricana del holandés la cual se empleó y se sigue utilizando para designar las políticas raciales discriminatorias legalizadas en Sudáfrica a partir de 1948 cuando el Partido Nacional ganó las elecciones. El objetivo del apartheid era separar las razas en el terreno jurídico (blancos, asiáticos, mestizos o coloured, bantúes o negros), estableciendo una jerarquía en la que la raza blanca dominaba al resto (Population Registration Act) y en el plano geográfico mediante la creación forzada de territorios reservados: los bantustanes (Group Areas Act).

En 1959, con el Self Government Act el apartheid alcanzó su plenitud cuando la población negra quedó relegada a pequeños territorios marginales y autónomos y privada de la ciudadanía sudafricana.

En junio de 1991, el presidente Frédérik de Klerk, tras diversas negociaciones con los representantes de las comunidades étnicas del país, puso fin al régimen racista. A partir de ese momento la población negra recuperó sus derechos civiles y políticos. El proceso culminó con la llegada del mítico Nelson Mandela a la presidencia de la República de Sudáfrica, quien había pasado veintisiete años en la cárcel al haber sido un activo militante anti-apartheid.

En 1966, la Asamblea General de la ONU declaró al apartheid como un crimen contra la humanidad. La Convención sobre el Apartheid fue aprobada por la Asamblea General el 30 de noviembre de 1973.

A partir de la Conferencia de la ONU sobre el Racismo en agosto de 2001, se ha buscado deslegitimar a Israel llamándolo un Estado de apartheid, con la esperanza de que esta falsa propaganda empañe la imagen de Israel y anime las sanciones y la desinversión.

Durante la última semana del mes de febrero y las primeras semanas de marzo, en distintos lugares de nuestro planeta se llevará a cabo la Israeli Apartheid Week, la ‘semana del apartheid israelí’. Durante este evento, activistas anti-Israel de todo el mundo en distintas universidades, buscarán deslegitimar al Estado de Israel utilizando la propaganda: “El objetivo del Israeli Apartheid Week es educar a la gente acerca de la naturaleza del supuesto régimen apartheid de Israel y conseguir apoyo para el creciente boicot económico y de sanciones (BDS) en contra de Israel”. Este año como propaganda previa al evento, se difundirá un video en el cual se dice que el racista Estado de Israel no permite el retorno de los árabes, que por fuerza, tuvieron que abandonar el país durante el año 1948.

Muchos de los jóvenes activistas anti-Israel que afirman que Israel es un Estado de apartheid no entienden que este término surgió ante la situación de segregación y discriminación política y económica sobre los grupos no europeos en la República de Sudáfrica. En Israel no existen estas condiciones. Actualmente los judíos son la mayoría dentro de Israel, pero la minoría no judía (árabes, cristianos, beduinos, drusos, bahaíes y otros) gozan de plena ciudadanía con derechos de voto y representación en el gobierno.

Dentro de la Declaración de Independencia de Israel se invita específicamente a los habitantes árabes de Israel a participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación en todas sus instituciones provisionales y permanentes. La minoría árabe comprende el 20% de la población israelí.

En Israel, es ilegal que los empleadores discriminen racialmente a sus trabajadores.

Los ciudadanos árabes de Israel están representados en todos los ámbitos de la vida israelí. Los árabes han ocupado cargos diplomáticos y gubernamentales de alto nivel y un árabe —Salim Joubran— actualmente se desempeña como juez en la Corte Suprema.

Los árabes israelíes tienen sus propios partidos políticos y algunos son parte de otros partidos, así como representación en la Knéset (parlamento). Israel permite la libertad de movimiento, reunión y expresión; inclusive algunos de los más duros críticos del gobierno son árabes miembros de la Knéset.

Dentro de las instituciones académicas participan activamente y libremente ciudadanos árabes israelíes en los campos del estudio, la enseñanza y la investigación.

La sociedad israelí no es perfecta. La discriminación y la injusticia tristemente existen como en tantos otros países; sin embargo no son características del sistema de apartheid. Por otra parte, cuando se identifican las desigualdades, las minorías en Israel tienen derecho a pelear por sus derechos, ya que éste es un gobierno democrático.

La situación de los palestinos en los territorios en disputa es diferente. Muchos palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza se niegan abiertamente a reconocer el derecho de Israel a existir. ¿Cómo se puede segregar a ciudadanos que no reconocen al país que dicen que los segrega?

Las restricciones impuestas por Israel en los territorios, como los puestos de control y la valla de seguridad, tuvieron que implementarse como medidas de seguridad por los constantes ataques terroristas, y desde que fueron implementadas, éstos se han reducido drásticamente.

Los palestinos que viven en los territorios pueden trabajar en Israel y recibir pagos y beneficios.

Israel es una democracia liberal y una sociedad abierta incluyente, donde la minoría árabe participa activamente en el proceso político. Árabes como el mayor general Hussain Fares, el mayor general Yosef Mishlav y el teniente coronel Amos Yarkoni han servido destacadamente en le ejército israelí. Otros árabes como Ali Yahya, Walid Mansour, y Reda Mansour han servido como embajadores israelíes. Salim Joubran se sienta en el Tribunal Supremo de Israel, Nawwaf Massalha y Raleb Majadele eran miembros del gabinete israelí. Los árabes también han servido como profesores universitarios, jefes de departamentos de hospitales, algunos tienen posiciones a nivel gerencial en diversas empresas y en los puestos de alto nivel en la policía israelí.

Por lo tanto, Israel es justamente lo contrario de un Estado apartheid. Conozcamos los verdaderos datos y propaguémoslos para que las mentiras no se vuelvan verdades.