Hace un año, Israel estaba en medio de un cierre y sólo unas pocas personas pudieron acompañar a Rav Ieshaiahu Heber a su lugar de descanso final. Heber fue el fundador de la organización Matnat Jaim (El regalo de la vida), y falleció a los 55 años de COVID-19. La semana pasada, muchas personas asistieron al servicio conmemorando el año de su fallecimiento. Rav Heber no sólo fue el responsable de la revolución en las donaciones de riñones en Israel, y no sólo salvó la vida de 1.000 receptores, sino que simultáneamente fomentó muchas otras revoluciones:

La revolución de "tú solo puedes cambiar el mundo": ¿Tienes una iniciativa valiosa? ¿Tienes un sueño? Sólo tienes que moverte y convertirlo en realidad. No esperes del gobierno, el estado ni de encontrar apoyo económico. Sólo comienza y quizás, poco a poco, cambiarás el mundo.

La "revolución de la preocupación por el prójimo": Rav Heber descubrió la angustia de quienes esperaban una donación de riñón cuando se encontró en esa misma situación. Después de recibir un riñón, él podría haber vuelto a su vida previa. Pero en cambio decidió que la solución a su problema personal debía estar disponible para todo el público. Eso es grandeza. No quedarse satisfecho con una solución individual que sólo te beneficia a ti mismo, sino cambiar la forma aceptada de hacer las cosas para que muchos puedan beneficiarse de tu experiencia.

La "revolución de la presión de pares": Hablamos mucho sobre la parte negativa de la presión de pares que lleva a la gente a seguir modas y actividades insalubres porque "todo el mundo lo hace". Pero Rav Heber creó una presión de pares positiva. De repente, "todo el mundo está donando un riñón", así que tal vez tú también deberías hacerlo para estar "en onda". Esto prueba que es posible crear una campaña que se trate sólo de dar y dedicarse desinteresadamente. En la comunidad de Eli, donde viven muchos donantes de riñón, hay una broma respecto a un grupo de apoyo para las personas que tienen dos riñones.

La "revolución de la unidad judía": La unidad judía se expresa cada vez que el riñón de un donante religioso se trasplanta al cuerpo de una persona no religiosa y cada vez que el riñón de alguien de izquierda es trasplantado en el cuerpo de alguien de derecha. Rav Heber explicó este fenómeno de la siguiente manera: "Yo no le pido a nadie que le de un riñón a un extraño, porque el que lo recibe no es un extraño. Es tu hermano".

En su recuerdo.