Ayer, alrededor de las 7 a.m., mi hija Miri llamó con noticias de mi nieto.

“Mordejai acaba de regresar a casa del shul. Él dijo que entraron árabes, que están disparando y que un hombre con un hacha está agrediendo a todos. Algunos congregantes le tiraron sillas a los atacantes, pero eso no ayudó”.

Mi nieto de 12 años se tiró al piso junto con todos los demás cuando empezaron a volar las balas. Él estaba completamente consciente de lo que estaba ocurriendo, y de lo que significaba.

De alguna forma él encontró el coraje suficiente para soltar la mano de su padre, gatear hacia la salida y escapar corriendo.

Mordejai es un niño rubio, pecoso, de voz suave, introvertido y estudioso, muy parecido a su padre, Shmuli. Él no es Huck Finn y el coraje que encontró en esos momentos fue un regalo directo de Dios.

Cuando Mordejai terminó de decirle a Miri lo que había pasado, ya podían escucharse sirenas de Hatzalá, autos de policía y ambulancias de Maguén David Adom; inmediatamente ella entendió que había heridos.

“¿Dónde está Shmuli?”, fue el pensamiento que cruzó por su mente una y otra vez a medida que los segundos —que parecían horas— transcurrían. Ella me llamó y me dijo: “Di Tehilim (Salmos). Hay disparos en el shul”. Yo comencé a recitar los antiguos rezos. Aún no aparecía nada en las noticias. Por supuesto que no. Eran tan sólo las 7:10 a.m.

Cuando Mordejai llegó a casa, aún había disparos en el shul. A las 7:20 a.m. ambas entendimos que si ella no había escuchado nada de Shmuli, algo andaba muy mal.

La policía y otros servicios aún no tenían información clara para darle al público, pero un amigo de la familia que había visto el terror con sus propios ojos, dijo que Shmuli había sido trasladado al Hospital Hadassah Ein Kerem.

Aparentemente, cuando Mordejai soltó su mano, él instintivamente corrió tras su hijo, poniéndose a la vista de los terroristas. Uno de ellos lo atacó con un hacha, hiriéndolo en la cabeza, espalda y brazo.

De alguna forma, Shmuli logró llegar hasta la puerta. Josh White, un estudiante de Ieshivá, justo pasaba con su bicicleta por la calle Agassi. Notó mucha confusión frente al shul y le preguntó a alguien qué ocurría. Se acercó al shul y vio a Shmuli, aún consciente, cubierto de sangre. El estudiante se quitó su camisa y detuvo el sangrado, una acción que puede haberle salvado la vida a Shmuli. Aún había disparos adentro. Eran aproximadamente las 7:15 a.m.

El equipo de emergencia retrocedió, pero dado que Shmuli ya estaba afuera, ellos lo evacuaron rápidamente, convirtiéndolo así en el primer herido que fue transportado a Hadassah, otro factor clave en su supervivencia. Antes de colapsar, él preguntó dónde estaba Mordejai, y cuando le dijeron que el niño había escapado ileso de la masacre, él dijo, “Baruj Hashem”.

Adentro del shul, los terroristas continuaban con su “trabajo”. Apenas entraron, ellos voltearon a la izquierda e inmediatamente asesinaron a Rav Moshé Twersky y Reb Kalman Levine, quienes estaban sentados en la esquina.

Reb Kalman no asistía regularmente a esa sinagoga. Él generalmente rezaba lo más temprano posible, en el primer minián, para poder insertar en su horario un par de horas de estudio de Torá antes de comenzar su día.

Pero aquel funesto martes él tenía una pregunta sobre algo que había estudiado la noche anterior, y había ido a presentar su pregunta ante el erudito de la sinagoga, Rav Rubin. Ahora, la pregunta será resuelta solamente en la Academia Celestial.

Después de la masacre, se le rogó a Mordejai que hablara sobre lo que vio una y otra vez para disminuir el daño del trauma que había sufrido.

Se nos permitió ver a Shmuli quien fue puesto bajo anestesia. No sabemos si nos escuchó o no, pero le hablamos de todos modos, enfatizando que Mordejai estaba bien.

En las horas antes de la cirugía, nos encontramos con Risa Rothman. Su esposo, Jaim Yejiel ben Malka también fue atacado y el alcance de sus heridas es muy serio.

Cada día en la Tierra de Israel es un regalo y un milagro. No tengo pretensiones de conocer la voluntad de Dios, pero sí sé que todo lo que Él hace tiene un propósito, y que Su compasión está a menudo escondida del ojo humano. Cualquiera que valora la vida humana, la realidad y la eterna naturaleza del alma, queda paralizado al escuchar sobre terroristas entrando a una sinagoga y asesinando al azar a civiles inocentes.

Excepto por la CNN, que por un tiempo reportó todo el evento como un "ataque a una mezquita".

Excepto por la BBC, que reportó que la policía Israelí “mató a dos palestinos” (es decir, a los asesinos), como si fueran inocentes víctimas de la brutalidad israelí que paseaban por el bello barrio de Har-Nof cuando de pronto fueron atacados por las tropas racistas…

Por favor sigan rezando por mi yerno, Shmuel Ierujam ben Baila y las otras víctimas.

Recen para que Dios les de fuerza a las cinco nuevas viudas y a los 24 nuevos huérfanos.

Agradezcan a Dios que no somos como nuestros enemigos.

Y por favor publiquen la verdad como puedan.