La sinagoga es un lugar de comunión íntima con Dios, donde nos esforzamos por entender la perfección de Dios y el significado de nuestro mundo.

Hoy, esta santidad fue profanada, cuando un grupo de judíos —en la santa ciudad de Jerusalem; inmersos en sus plegarias matutinas; vistiendo sus talitot y tefilín— fueron asesinados a sangre fría por yihadistas islámicos.

A las 7 de la mañana, la sinagoga albergaba a docenas de congregantes cuando de pronto irrumpieron los terroristas con armas y machetes, dejando el suelo de la sinagoga empapado de sangre.

Este ataque nos afecta de forma muy cercana, ya que la sinagoga que fue atacada era el lugar en el que muchos de los ex alumnos y rabinos de Aish rezan diariamente.

El Director Administrativo de Aish HaTorá, Rav Daniel Schloss, estaba a 10 segundos de ingresar al edificio cuando escuchó disparos y vio a los heridos escapando de la balacera.

Cuatro hombres fueron asesinados; sea la voluntad de Dios que su sangre sea vengada.

El ciudadano estadounidense y querido Rosh Ieshivá, Rav Moshé Twersky, fue uno de los mentores de Gavriel Friedman, rabino de Aish HaTorá.

Tanto Rav Kalman Levine como Rav Aryeh Kopinsky eran ciudadanos estadounidenses.

Rav Abraham Shmuel Goldberg, ciudadano británico, es el padre de la Sra. Libby Goldberg, quien durante muchos años fue una parte fundamental del departamento de finanzas de Aish.

En una misma calle han quedado cuatro viudas y 24 huérfanos.

El oficial de policía Zidan Sayif, un Druzo de 30 años que se dirigió a ayudar a la escena, también fue asesinado.

Estamos de duelo por este horroroso acto de inhumanidad.

Guerra santa

Quizás no debería sorprendernos que los terroristas hayan atacado nuestro lugar sagrado, siendo que todo el foco de esta batalla se centra en Jerusalem y el Monte del Templo, el sitio más sagrado para el judaísmo.

Olviden el hecho de que el acta constitutiva original de la OLP de 1960 no menciona ni siquiera una sola vez a Jerusalem, la cual sólo se volvió un punto de interés yihadista cuando los judíos recuperaron la Ciudad Vieja de Jerusalem.

Los yihadistas ahora se dieron cuenta que Jerusalem —que ha sido sagrada para los judíos desde más de 2.000 años antes que el islam siquiera existiese— es donde se desencadena la gran batalla.

Esa es la razón por la cual un grupo islámico se quejó en contra de Aish HaTorá cuya terraza con vista al Muro de los Lamentos incluye un modelo en escala del Segundo Templo Sagrado. Es ese aspecto de la misión de Aish —educar a la gente sobre la conexión judía con Jerusalem— el cual socava la versión falsa revisionista que tiene el Islam sobre la historia.

Es lo que el famoso relacionador público Charley Levine llamaba "el síndrome de negación de Jerusalem".

Quienquiera que no reconozca que los yihadistas están luchando una "guerra santa", aún no ha comprendido la verdadera raíz de este conflicto.

Incitamiento y tolerancia

Israel se encuentra ubicado sobre un barril de pólvora. Irán sigue avanzando hacia su meta nuclear. Egipto, Siria y Gaza son lo que Ken Abramowitz llama "una de las 10 amenazas existenciales a Israel hoy en día".

Los líderes palestinos han incitado en reiteradas ocasiones al odio en contra de Israel. La semana pasada, en la televisión oficial de la Autoridad Palestina, oficiales de gobierno alabaron a los recientes terroristas por prestar atención al llamado de que "Jerusalem necesita sangre para purificarse de los judíos".

Incluso pocas horas después de la horrible masacre que ocurrió en la sinagoga del barrio de Har Nof, la televisión oficial palestina mostró imágenes de residentes de Betlejem repartiendo golosinas en apoyo al ataque, y la página Web oficial de Al-Fatah alabó al ataque como una "operación heroica".

En los 20 años que he vivido en Israel, son muchas las líneas rojas que han sido traspasadas:

  • La incesante lluvia de misiles y ataques terroristas en paraderos de autobús y cafés.

  • La Segunda Intifada, en la que varios amigos fueron asesinados por terroristas suicidas, e incluso hubo balas que rozaron mi casa.

  • Las recientes guerras con Hamás y Hezbolá, la cuales enviaron a prácticamente todos los residentes de Israel a protegerse a los refugios antibombas.

De alguna forma he "tolerado" todo eso.

Pero ahora, cuando se perpetra una masacre al interior de una sinagoga en la mitad de las plegarias matutinas, una nueva línea roja ha sido cruzada.

Nuestros corazones se retuercen de dolor por este ataque.

Nuestro amor y preocupación acompaña a las víctimas y a sus familias.

Rezamos por la pronta recuperación de los heridos.

Y rezamos porque prontamente nuestra tierra sea bendecida con paz.