Mirando por la ventana hacia la frontera con Siria que se encuentra a pocos kilómetros de distancia, Mohammed Zoabi, un joven árabe israelí de 17 años, dijo que estaba contento de vivir en Israel, un país comprometido con la democracia y con los derechos humanos. “¡Realmente creo que soy un árabe muy afortunado, un ser humano muy afortunado y un habitante del Medio Oriente muy afortunado por haber nacido en este pequeño pedazo de tierra!”.

Zoabi, un orgulloso sionista, comparte —al igual que el resto de la gente a lo largo de Israel— el dolor por el secuestro de tres jóvenes —Eyal Yifrach, Gilad Shaar y Naftali Frenkel— por parte del grupo terrorista Hamás.

Mientras Israel continúa la búsqueda de los jóvenes, Zoabi decidió hacer lo que pudiera para ayudar y para mostrar solidaridad con las familias de los jóvenes desaparecidos. En casa con su madre en Nazaret, grabó un video casero y lo publicó en Internet. Zoabi, quien pareciera estar en su dormitorio, mira a la cámara e implora —en hebreo, árabe e inglés— a los secuestradores que suelten a sus cautivos: “Antes de ayer, estos tres jóvenes fueron secuestrados”, dijo él, “y mañana podrías ser tú o cualquier otro israelí, ya sea árabe o judío”.

“Yo soy israelí y voy a seguir siendo israelí. Israel va a seguir siendo un país judío y democrático”, promete Zoabi con la voz llena de emoción. Al final de su petición, Mohammad saca una bandera israelí, la levanta frente a la cámara y dice Am Israel jai, ‘la nación de Israel vive’. En pocos días, el emotivo video de Zoabi se transformó en viral.

Desafortunadamente, cuando un árabe israelí expresa patriotismo, pone su vida en gran peligro.

Tres días después de que Mohammed Zoabi publicó su video, la policía israelí arrestó a tres hombres de su propia familia, de edades entre 40 y 60 años, por planear dañarlo como represalia por su video. La madre de Zoabi también fue interrogada. Temerosos de que los enemigos de Zoabi dañaran el departamento, el propietario del inmueble le pidió a Zoabi y a su madre que se mudaran de éste. El Ministro de Educación le asignó a Zoabi resguardo especial y puso guardias en su colegio, al tiempo que la policía seguía trabajando para protegerlo de su propia familia.

Su prima, Hanin Zoabi, miembro de la Knéset (parlamento) de la facción Balad que se opone implacablemente a la existencia misma de Israel y quien profesa la destrucción del país en cuya asamblea legislativa ella sirve, dijo que no considera que los secuestradores de los tres jóvenes fuesen terroristas. Ella se refirió a Mohammed como un “niño confundido que tiene problemas de identidad”.

Los comentarios de Hanin Zoabi fueron tan ofensivos que la policía israelí teme que ella misma se convierta en un blanco de violencia, por lo que le pusieron protección especial tanto a ella como a su familia, un acto de preocupación y protección por parte del país que ella desprecia. (Otro ejemplo reciente de la compasión de Israel: En medio de la búsqueda de los jóvenes desaparecidos, un hospital israelí cerca de Tel Aviv operó a Amina Abbas, la esposa del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas).

Mohammed Zoabi no es el único árabe que ha generado irritación en su comunidad por apoyar a Israel. La semana antes del secuestro, el Profesor Mohammed Dajani, un distinguido académico que enseñó durante muchos años en la universidad árabe Al Quds de Jerusalem, fue forzado a renunciar a su puesto. Su “crimen” fue llevar a un grupo de estudiantes árabes a un viaje educacional a Auschwitz para que aprendieran sobre el Holocausto; sus intentos de enseñar sobre el sufrimiento judío fueron criticados ya que podían terminar humanizando a los judíos y al estado judío. La indignación en contra del Profesor Dajani fue tan grande que necesitó guardaespaldas que lo protegiesen después del viaje.

Y un día después de que la policía frustrara los planes de los censuradores de Zoabi, otro árabe israelí de 17 años, Yihye Zakaria Mahameed, recibió también amenazas de muerte cuando publicó en Facebook una foto de sí mismo con el cartel #BringBackOurBoys (‘devuelvan a nuestros niños’). Tanto él como su hermana fueron intimidados por expresar solidaridad con sus pares israelíes, recibiendo comentarios como “no pueden seguir viviendo aquí” y “vamos a matarte”. Mahameed y su hermana están recluidos actualmente en la casa de la familia y tienen demasiado miedo como para salir incluso al colegio.

Luego de que la policía israelí frustrara el plan de los miembros de su familia en su contra, Mohammed Zoabi emitió una declaración en la que decía que había recibido una gran cantidad de amenazas de muerte por su video, por lo que había decidido mantener un “bajo perfil” por ahora.

Pero su compromiso con Israel se mantiene inquebrantable y su solidaridad con sus pares israelíes —sin importar cuál sea su religión— no se ha visto disminuida. “Voy a seguir levantando la voz por lo que es correcto”, prometió él. “Estoy a salvo, y voy a seguir estando a salvo, especialmente en un país tan grandioso como Israel. Am Israel jai”.