El notable ascenso de la Mayor Keren Hagioff por los rangos del ejército de Israel se vio impulsado por su firmeza de carácter, su enorme determinación y su profundo compromiso por desempeñar su rol en la defensa del Estado de Israel.

Keren creció en Finchley, un frondoso suburbio de la burbuja judía del noroeste de Londres, y una carrera en el ejército de Israel no figuraba en sus planes. "Decir que era algo inverosímil es quedarse corto", afirmó en una entrevista con AishLatino.com. Hoy, la Mayor Keren Hagioff es la portavoz del Comando del Norte del ejército de Israel, y está ocupada día y noche respondiendo a los temas y las amenazas más sensibles que enfrenta el Estado de Israel. "Si lo pienso, el lugar que ocupo ahora es lo más loco que se me hubiera podido ocurrir".

A los 18 años pasó un año en Israel y descubrió que los israelíes de su edad servían en el ejército.

"Para mí Israel era importante y no me pareció justo que otros tuvieran que servir en el ejército para asegurar que yo también tuviera una patria". No podía dejar de lado este pensamiento. Al finalizar ese año, en vez de regresar a Londres se registró como voluntaria en el ejército de Israel durante dos años.

En Inglaterra, la decisión de Keren sorprendió a muchos de sus conocidos. "Algunos de mis amigos dijeron que fue una decisión apresurada y otros dijeron que renunciara a esa idea porque no tenía nada que ver con mi personalidad. Para ser justos, yo era una jovencita londinense común y corriente y nadie se imaginó algo parecido".

Pero las dudas de los demás no la llevaron a cambiar su decisión.

Keren se unió al ejército después de pasar un año en Israel cuando tenía 18 años.

"Fue aterrador entrar a un mundo desconocido. No sabía qué haría ni cómo terminaría, pero estaba segura de que lo que estaba haciendo valía la pena".

Keren completó los cuatro meses de entrenamiento básico y luego un curso avanzado para familiarizarse con las diversas clases de municiones, armas y ejercicios de los cuales nunca antes había oído hablar.

"En la vida, cuando sales de tu zona de confort siempre ganas algo", afirma Keren. "Yo no buscaba aventuras, sólo quería servir al país. Durante las noches pasábamos horas en el campo, a veces cubiertos de barro. Pero cada día me despertaba agradecida y emocionada por saber que estaba viviendo un sueño. Literalmente estaba defendiendo al Estado de Israel".

A Keren le asignaron una familia adoptiva en el Kibutz Lavi, en la Alta Galilea. Shalom y Liat Ashkenazi tienen seis hijos propios y otros seis soldados solitarios a los que abrieron su hogar. "Son personas maravillosas y durante años me brindaron un apoyo extraordinario".

Convertirse en oficial

Tras varios meses de servicio, Keren reflexionó sobre su próximo paso en el ejército, se armó de valor y preguntó si podía tomar un curso para convertirse en comandante de la unidad.

"No hablas hebreo y no estás en forma. El curso de oficiales es muy intenso físicamente", fue la respuesta cortante de su propio comandante. Con eso terminó la conversación.

"Fue bastante feo oír eso". Sin embargo, los amigos de Keren la alentaron a persistir y finalmente, después de insistir varias veces más, le dieron luz verde para asistir a un curso de pre-oficiales que duraba un mes, una especie de filtro para eliminar a quienes no eran adecuados.

"Me parece que nadie pensó que lograría pasarlo, pero al permitirme intentarlo creyeron que lo entendería por mí misma", recuerda Keren sonriendo.

Cuando comenzó el curso, Keren y sus compañeros cadetes recibieron un libro enorme repleto del material que los soldados necesitan saber. "Nos dieron una semana para estudiar el contenido antes de ser evaluados". El hebreo de Keren era un problema. "Ni siquiera entendía lo que decía la cubierta del libro".

Como una soldada solitaria, Keren reza mientras sirve en el norte del país.

Con el libro en sus manos, reflexionando sobre su sueño de convertirse en oficial, Keren subió a un autobús rumbo a su familia adoptiva y observó por la ventanilla. Mientras pasaba frente a sus ojos el terreno de Israel, rico en color y en historia, ella recordó las razones por las cuales originalmente quiso servir en el ejército. Keren se levantó de su asiento y se acercó por el corredor del autobús a un oficial que había visto antes. Se sentó en el asiento vacío que había al lado del oficial. Sonrió, le mostró el libro y le dijo: "Hola. Quiero convertirme en oficial. ¿Estarías dispuesto a enseñarme?". Él lo hizo.

Al llegar a su familia adoptiva, el entusiasmo de Keren se difundió por todo el Kibutz Lavi. Liat, su madre adoptiva, organizó una serie de voluntarios que se sentarían con Keren durante dos horas para estudiar el material sobre el cual sería evaluada.

"Era darlo todo o darme por vencida. Estudiaba desde las 6 de la mañana hasta la medianoche, día tras día".

Al final de la semana, exhausta, regresó a la base para hacer la prueba. Ante su sorpresa, todo el grupo falló, excepto Keren que obtuvo un 85%.

"Pensé que entendieron todo al revés, que habían aprobado todos menos yo". Su determinación había dado frutos.

La Mayor Keren Hajioff es la portavoz del Comando del Norte del ejército, y responde a las preguntas de los medios de comunicación.

Dos kilómetros en once minutos

Keren todavía tenía por delante la mayor prueba: el curso de oficiales requiere correr dos kilómetros en 11 minutos. Ella no se destacaba por sus logros en la pista de atletismo. La primera vez que cronometró su carrera le llevó 21 minutos completar el recorrido.

Pero Keren se negó a darse por vencida y decidió enfrentar el desafío. "Corría cada vez que era posible, en mis fines de semana libres y en la base. En la hora que teníamos libre al final del día, mientras los otros hablaban por teléfono con sus amigos o con sus familias, yo corría". Al finalizar el mes, logró completar el recorrido en 12 minutos y 20 segundos. A pesar de su progreso, todavía no era suficientemente rápido y le notificaron a Keren que no había satisfecho los requerimientos para ser aprobada.

Partir de la base

Tras empacar sus cosas, quebrada, cuando estaba por partir al autobús, el oficial a cargo del curso la mandó a llamar.

"Supuse que simplemente les preocupaba mi bienestar porque estaba muy molesta y había llorado bastante". Pero sin que ella lo supiera, otros oficiales de la base habían pedido que le permitieran a Keren quedarse.

"Te daremos una oportunidad para continuar" le dijo un soldado de alto rango mirándola con firmeza. Pero estipuló que tenía que lograr disminuir 40 segundos del tiempo de su carrera. Reglas son reglas. El curso avanzó, y dos semanas más tarde, después de esforzarse más allá de sus límites, el mejor tiempo que Keren logró obtener fue 11 minutos 15 segundos. Todavía no era demasiado rápido.

La convocaron a una audiencia militar y Keren recibió la respuesta formal antes de enviarla de regreso a casa. De repente, con el impulso de la energía y la misión que caracterizaron su trayectoria en el ejército, Keren miró al oficial a los ojos y pronunció el discurso de su vida.

Al regresar como oficial del cuerpo de artillería. Keren actuó impulsada por su deseo de servir a Israel.

"Di todo lo que estaba a mi alcance para llegar a donde estoy ahora", dijo con los ojos llenos de lágrimas. "Corrí cada mañana, cada noche y cada fin de semana. Cuando los otros soldados se relajaban o descansaban, yo estaba corriendo". Entonces, señaló el mapa del Estado de Israel que estaba sobre la pared, su voz y su espíritu se fortalecieron y afirmó: "¡Esa es la razón por al que estoy aquí! Sólo para darle a Israel".

A continuación, señaló el libro que estaba sobre el escritorio del oficial, el libro que había estudiado sobre la historia del ejército de Israel, sus guerras y sus logros, y concluyó: "Permítanme desarrollar mi potencial. Quiero mi nombre en ese libro y ustedes pueden darme la oportunidad".

El oficial, impresionado, dijo que nunca había visto tanta motivación en un soldado. Eso fue suficiente para compensar los 15 segundos que Keren tenía de más y le permitió mantener su lugar en el campo. Diez semanas después, Keren regresó a su unidad de artillería como oficial al mando.

En la frontera del norte

Tras su servicio en el cuerpo de artillería, la carrera militar de Keren continuó como portavoz del ejército, su voz hacia el mundo exterior. Como portavoz del Comando del Norte del ejército de Israel, ella está involucrada con el más alto nivel, comunicando y contrarrestando las amenazas de Siria, Hezbollah y otros grupos relacionados con Irán.

"Siempre estamos listos para las amenazas que enfrenta Israel", asegura Keren.

Ocupar un rol de alto perfil en el ejército convirtió a Keren en la dirección a la cual acuden muchos aspirantes a soldados que buscan sus consejos e inspiración. "No pasa un día sin que reciba algún mensaje pidiéndome consejos respecto a cómo enrolarse en el ejército o de algún soldado solitario que necesita apoyo. Siempre me alegra poder ayudar".

Ahora, a los 30 años y siendo uno de los oficiales más jóvenes que llegó al rango de Mayor, Keren sigue con la misma pasión que tenía cuando se unió al ejército hace 11 años. "Cada día me despierto y comprendo que estoy logrando lo que quise hacer". Cuando se enlistó, ella escribió las razones por las que quería enrolarse en un pedazo de papel, lo plegó y lo guardó dentro de su placa de identificación. "Todavía está allí", afirma sonriendo.

"Siempre es importante recordar por qué haces lo que estás haciendo. Yo sigo sintiendo la misma emoción que tuve cuando me uní al ejército de Israel".

Al analizar las influencias que la guiaron en su camino en la vida, Keren dice: "Mi familia, mi comunidad y el movimiento juvenil Bnei Akiva me inculcaron un amor hacia Israel. Al crecer, mis amigos nunca desperdiciaron su tiempo. Éramos un grupo proactivo, siempre planeando nuevas cosas para hacer juntos. Aprovechamos nuestra amistad y siempre fuimos activos buscando un significado".

Keren afirma que a lo largo del tiempo también la guiaron las palabras de Rav Jonathan Sacks, quien fue Gran Rabino de Inglaterra. Al referirse a las preguntas que tienen muchos jóvenes respecto a cómo vivir sus vidas, Rav Sacks aconsejó: "Donde lo que 'quieres hacer' se encuentra con lo que 'hay que hacer', allí es donde una persona debe de cumplir su misión personal en este mundo".

"Esas palabras siempre me acompañaron".

"Amo Israel. Nuestros ancestros siempre soñaron estar aquí y esta generación tiene la oportunidad de ser parte de la historia. Aunque no soy nadie para decir a los demás lo que deben hacer, aliento a la gente a investigar lo que Israel ha logrado, porque sea lo que sea lo que le interese a cada uno, en Israel existe la oportunidad de cumplir tus propios sueños y contribuir de forma significativa".