El lunes pasado, una familia, una comunidad y una Ieshivá entera, se sintieron devastadas cuando fue asesinado en un ataque terrorista un rabino que dedicó su vida a construir puentes entre israelíes de diversos orígenes.

El domingo, un terrorista árabe le disparó a Rav Ajiad Ettinger, 47, cerca de Ariel, al norte de Jerusalem. En el ataque también fue asesinado Gal Keidan, un soldado de 19 años y hay otro soldado en estado grave.

Rav Ettinger, un renombrado educador y padre de 12 hijos, vivía en el pueblo de Eli y había establecido una inspiradora Ieshivá en el sur de Tel Aviv que elevaba los espíritus en una de las zonas más pobres del área. En los días previos a su asesinato, Rav Ettinger estuvo ocupado preparando la celebración de Purim para brindar alegría al barrio de Nevé Shaanan, una de las áreas con mayor tasa de crimen y pobreza en el país.

"Moriste tal como viviste, tratando de ayudar a los demás"

A su funeral en Petaj Tikva asistieron más de mil amigos, parientes alumnos y miembros de la comunidad. Rav Ettinger fue elogiado por su valentía y heroísmo al girar y manejar directamente hacia el terrorista, llegando a disparar cuatro balas antes de ser críticamente herido en el cuello y la cabeza. Sus esfuerzos lograron que el terrorista escapara de la escena en un auto abandonado que había cerca y gracias a ello no hubo más víctimas.

“Moriste tal como viviste”, dijo su cuñado, y agregó: “siempre se destacó por estar dispuesto a sacrificarse por los demás”.

Dedicado padre de 12 niños

Rav Ettinger dejó a su esposa Tamar, 44, y 12 hijos, el mayor de 22 y el más pequeños de 18 meses. En unas pocas semanas Ettinger iba a tener su primer nieto, hijo de su hija Moriá.

Los hijos lloran a su padre

Su hija Efrat Ettinger, 20, dijo en el funeral: “Papá, ¡cuánto lograste hacer en tu vida! Hiciste mucho por los demás y luchaste para hacer lo correcto. Todo el tiempo hablabas de hacer más por la Ieshivá que fundaste y por el barrio en el que se encuentra. Hasta el último momento fuiste fiel a ti mismo, entregaste tu cuerpo por aquello que te resultaba importante. El maldito terrorista pensó que estaba poniendo fin a una vida. Pero no supo cuánta vida dejaste detrás. Nos enseñaste a ser fuertes y eso nos va a acompañar y a ayudar a nosotros y a todo Israel para seguir creciendo”.

Eliashiv Ettinger, 19, que está en una unidad elite de combate de las fuerzas armadas de Israel, dijo: “Aba, mira cuánto es posible hacer en una vida. Tú trabajaste como diez hombres para traer más Torá al mundo y sin embargo yo sé que recién estabas empezando… Te pido perdón por no poder vengar tu muerte porque tenemos una vida y una familia para continuar”.

Una declaración de la familia captura el espíritu con el que vivió Rav Ettinger: “Esperamos que después del gran duelo que sentimos podamos ver a esta nación unirse y de esa enorme unión también veremos grandes alegrías”.

Un hombre del pueblo

Ariel Elmaliaj, un amigo cercano del poblado de Eli, dijo sobre Rav Ettinger: “Era un ser humano increíble, en sus últimos momentos, al ver que un judío estaba en problemas, fue a ayudarlo… Pero eso es lo que hizo durante toda su vida. Eso es lo que hizo tanto en el sur de Tel Aviv como en Eli, donde vivía”.

Rav Ettinger enseñando Torá

Elmaliaj contó que Ettinger se había vuelto conocido como el rabino del barrio “sin imponerse en absoluto. Él daba clases de Torá, la gente iba a pedirle consejos, lo llamaban y él ayudaba de la forma en que le era posible. Era un hombre del pueblo”.

Profundamente conmovido por la pobreza en el sur de Tel Aviv causada por el influjo de más de 20.000 inmigrantes ilegales hace alrededor de 5 años, Rav Ettinger estableció la Ieshivá “Oz Veemuná”, que se traduce como 'fuerza y fe'. Así llevó al área a decenas de idealistas e inspirados estudiantes israelíes y con ellos brindó una inyección de vitalidad y valores judíos al corazón de uno de los barrios más problemáticos de Israel.

Rav Ettinger en Nevé Shaanan

“Nosotros vinimos para fortalecer a la población judía del área, para dar apoyo moral y tradición a una población tradicionalista”, dijo Rav Ettinger en una entrevista hace algunos años. Él agregó que cuando abrieron el edificio principal “los habitantes locales se emocionaron de reinaugurar una sinagoga que había estado cerrada y al borde de convertirse en un pub, un club o una iglesia”. Además de dar clases de Torá dentro de la comunidad, Rav Ettinger estaba involucrado en las necesidades sociales y económicas de la comunidad y constantemente pensaba en nuevas iniciativas para ayudar a marcar una diferencia positiva. Cuando Rav Ettinger fue asesinado estaba en proceso un gran proyecto de distribución de caridad y regalos para la festividad de Purim.

Gal Eidan, un músico inspirador

En el ataque también fue asesinado Gal Keidan, de Beer Sheva. Gal era un magnífico músico y dedicó 10 años a dominar un instrumento raro: el mandocello. El lunes en su funeral dijeron que era un joven inspirador que “amaba tocar música y brindar amor a quienes lo rodeaban. Gal dejó en el conservatorio de música de Beer Sheva tanto alumnos como maestros que lo admiraban”.

Gal Keidan

Alexander Dvorsky, el segundo soldado herido en el ataque, sigue luchando por su vida. Alexander creció en Moldova, hizo aliá con un programa de aliá juvenil y se ofreció como voluntario para servir en una unidad de combate. En los últimos años algunos miembros de su familia siguieron su ejemplo y también llegaron a vivir en Israel.