Una donación anónima de un millón de dólares llevó a la creación de “Calidad de Vida”, una nueva obra de caridad israelí cuya misión es ayudar a las familias con dificultades económicas brindando la visita gratuita de una persona experta en reparaciones.

“Arreglar canillas que gotean, las puertas de las alacenas que se descolgaron o reemplazar los focos de luz quemados nunca tendrá prioridad sobre pagar el almacén, el gas o la cuenta del agua”, le dijo a AishLatino.com la señora Fleischer, directora de la organización. “Vivir en una casa que se cae a pedazos carcome lentamente la dignidad de la persona”.

“El impacto es enorme. En muchos casos los niños se avergüenzan de llevar amigos a la casa porque faltan los pestillos de las puertas, las sillas y las mesas se tambalean y casi no funciona ninguna luz”.

Con su equipo de ocho “expertos” que cubren el país a lo largo y a lo ancho, la organización Calidad de Vida recibe referencias de otras organizaciones sobre familias que viven con dificultades económicas. Desde el año 2016, brindaron su maravilloso trabajo a más de 10.000 hogares.

“Algunas personas preguntan cuánto se puede lograr en dos horas y media, pero una persona con experiencia puede realizar decenas de trabajos en ese tiempo, trabajos que se han descuidado durante años”.

Una madre sola de Beit Shemesh hace poco le dijo a la organización que cuando su hijo regresó de la escuela y vio las reparaciones que hicieron en la casa le preguntó: “¿Acaso vino de visita el profeta Eliahu?”. Esa era la primera vez en años que su casa tenía buena iluminación.

“Él transformó mi choza en un palacio”, dijo una mujer. “Casi todas las alacenas de la cocina se habían caído. Él hizo que se vean como nuevas. Casi lloro de la emoción”.

Moshé, en acción.

Estantes caídos, puertas que se salen de las bisagras y caños bloqueados o con pérdidas se encuentran entre los problemas crónicos.

“Una mujer explicó: “Esta es una de las cosas más difíciles de ser una madre sola. Hay un límite a las cosas que puedo resolver por mí misma, y contratar a alguien para el resto de las labores puede ser muy caro”.

“En los hogares en los que no tienen el dinero o no saben cómo arreglar esas cosas, esos problemas a menudo afectan al matrimonio y crean enorme estrés”, afirma la señora Fleischer.

Saber que a alguien le importa

Una mujer estaba en las etapas finales del divorcio cuando recibió una llamada de Calidad de Vida preguntándole cuándo podía visitarla una persona experta en reparaciones. Ella dijo que saber que a alguien le importaba y que pensaba en ella le dio la sensación de que Dios la estaba protegiendo. Ese fue su primer pensamiento positivo en muchos meses.

“Esta es la fuerza de la bondad. Puede ser un rayo de esperanza justo cuando alguien más lo necesita”, agregó la señora Fleischer.

“¡Llegó el señor que vino a arreglar las cosas!”

Moshé Klein lleva dos años y medio trabajando para Calidad de Vida.

“Prácticamente en todas las casas que visito hay niños emocionados, a veces miran por la ventana esperando que yo llegue. Uno de ellos grita: ‘¡Llegó el señor que vino a arreglar las cosas!’ y hay una ola de emoción. Toda la familia se siente muy agradecida”.

“Una vez al año la organización reúne a todos los empleados para una comida y todos reconocemos que tenemos un trabajo singular. No creo que en ninguna otra parte del mundo haya personas que se dediquen a hacer reparaciones y que tengan esta clase de satisfacción de su trabajo”.

Klein dice que él no sólo le debe a Calidad de Vida la satisfacción de su trabajo sino también su vida. Hace un mes, al regresar de pasar Shabat con su familia en el norte, se salvó milagrosamente de un terrible accidente de tráfico.

“Estaba con mi esposa y nuestros cuatro hijos a cinco minutos de llegar a casa, cuando dos autos chocaron delante nuestro y bloquearon ambas vías. Yo apreté los frenos, pero iba directo hacia ellos, por lo que temí terminar hecho un sándwich entre los dos autos.

“De repente, los otros autos volvieron a chocar y uno se fue hacia la izquierda y el otro avanzó en el camino. Se abrió un espacio entre los dos autos y aunque chocamos con el auto que estaba adelante, nuestra velocidad había disminuido lo suficiente como para que la colisión no fuera tan seria como podría haber sido. Tenía cuatro niños en el auto y todos salimos sin sufrir ni siquiera un rasguño.

El auto salvador de Moshé

“Le dije a mi esposa: ‘Este auto puede parecer un auto ordinario de un reparador, pero pasa casi todo su tiempo llevándome de una casa a otra haciendo mitzvot, despertando sonrisas e iluminando las vidas de otras personas en Israel. ¿Cómo podía ser posible que este auto llegara a herirnos?’. Puede sonar raro, pero siento que le debo mi vida y la vida de toda mi familia a las mitzvot que tengo el privilegio de cumplir”.


Visita el sitio web de Calidad de Vida en https://qolhomes.org/