Uno de mis temas favoritos es el “carácter judío único” del Estado de Israel. Deberíamos enorgullecernos del hecho que la mayoría del transporte público no funciona en Shabat, que el ejército cuida las leyes de cashrut, y que todas las oficinas de gobierno tienen una mezuzá en el marco de sus puertas.

Por otro lado, me gustaría que hubiesen más muestras individuales de orgullo judío clásico (opuesto a “orgullo israelí”) de parte de los líderes políticos del país.

Así que imaginen mi emoción ante la noticia de que el Presidente israelí, Shimon Peres, no asistirá a la ceremonia de apertura de las Olimpiadas de Londres 2012 – porque se extiende pasada la puesta de sol del viernes por la noche (27 de julio).

Peres intentó evitar el conflicto y pidió que lo dejaran pasar la noche en la Villa Olímpica. Sin embargo a pesar de numerosas apelaciones ante el Comité Olímpico, su petición fue rechazada bajo el argumento de que solamente los “atletas” tienen permitido dormir en la Villa.

Supongo que los organizadores consideran al hombre de 88 años un riesgo de seguridad demasiado grande.

Si bien Peres no es observante, él no viaja públicamente en Shabat por respeto a la tradición judía milenaria y en deferencia a su rol como representante del Estado Judío.

A mí me parece que la decisión de Peres de no asistir a la ceremonia de apertura tendrá un impacto mucho más positivo en el público israelí que cualquier otra cosa que él pudiese haber ganado asistiendo a ella.

Es interesante notar un precedente histórico: Mientras las Olimpiadas Griegas originales presentaban atletas corriendo y saltando totalmente desnudos, los judíos enseñaban la importancia de ver más allá de las externalidades físicas para concentrase en cambio en los valores espirituales más profundos.

En esta oportunidad, Shimon Peres ha enviado el mismo mensaje nuevamente. ¡Felicitaciones!