Eitán hermon tenía 31 años cuando lo llamaron en julio del 2006 como soldado de reserva para luchar en la Segunda Guerra del Líbano. Eitán había sido soldado combatiente de la Brigada Golani y se unió a su unidad detrás de las líneas enemigas, para buscar terroristas de Hezbolá que apoyados por Irán disparaban cientos de misiles hacia las ciudades israelíes.

“Yo vivía en el Kibutz Kfar Blum, cerca de la frontera”, le contó Eitán a AishLatino.com. “Hacía años que vivía bajo la amenaza de ataques de Hezbolá. No luchaba sólo para proteger a mi país, también estaba protegiendo a mi hogar, a mis amigos y a mi familia”.

Después de varios días buscando y destruyendo blancos del Hezbolá, Eitán iba de regreso a Israel cuando el camión blindado en el que viajaba estalló con una bomba que había en el camino. “Mi pierna quedó en muy mal estado. Los otros soldados me levantaron y me colocaron sobre una camilla. Recuerdo lo pálidos que se pusieron al ver mi herida”.

Eitán en la unidad de reserva de la Brigada Golani

Para calmar a los otros soldados, y quizás también a sí mismo, Eitán les dijo: “No se preocupen, voy a correr otra maratón”.

Antes de ser herido, Eitán trabajaba como dietista y entrenador físico, y era un consumado corredor de largas distancias.

Otra unidad llegó en ayuda de los soldados y así cruzaron la frontera hacia Israel. A Eitán lo llevaron de inmediato a Naharía, la ciudad más grande en la zona, para una cirugía de emergencia.

Seis semanas más tarde, lo trasladaron al hospital Tel HaShomer, que se especializa en rehabilitación, y allí le dieron la dura noticia de que nunca podría volver a correr.

Mantener una perspectiva positiva

Decidido a que la herida no le impediría vivir su vida, Eitán empujó la opción de la amputación, porque entendió que le daría mejores posibilidades para retornar a la pista. Fue sometido a una cirugía de 14 horas en la que los médicos le sacaron la pierna por debajo de la rodilla.

“No tiene sentido dar vueltas sobre lo que uno no puede cambiar. No era posible reparar mi pierna. Me pregunté a mí mismo: ‘¿Qué harás al respecto?’

“Había dudas sobre lo que ocurriría después de la cirugía. Ningún médico me prometió nada, yo sólo hice todo lo que pude para volver a estar en buen estado físico: fisioterapia, natación, fui al gimnasio. Estaba totalmente concentrado en volver a correr”.

Un año después de haber sido herido, le colocaron una prótesis en la pierna. Era la primera de esa clase que habían hecho en Israel, aunque no era una pierna especial para correr.

¡Estoy corriendo!

La primera vez que Eitán intentó volver a correr fue en un parque público en Ramat Gan, “Estaba muy nervioso. Logré correr 15 metros y feliz levanté los brazos. Pensé: ¡Estoy corriendo! Tenía puestos pantalones de gimnasia que cubrían su pierna ortopédica y se dio cuenta que la gente lo observaba un poco sorprendida.

Maratón de París. En su hombro lleva grabada la palabra Israel.

“Nadie sabía lo que esa corrida significaba para mí. Probablemente pensaron: ‘¿Qué es lo que celebra? ¡Apenas se movió!’”

Poco después Eitán viajó a Londres y allí recibió una prótesis atlética especializada y continuó entrenándose tanto como su cuerpo se lo permitía. Cuatro meses más tarde, logró correr sus primeros 10 kilómetros. Sus entrenadores estaban sorprendidos. Eitán continuó entrenando a un alto nivel.

Eitán quiebra el récord en el maratón de hombres T42

“Aunque a veces era doloroso, me recordaba a mí mismo que era un buen dolor, que me mostraba que estaba luchando, y eso me daba fuerzas”.

Dos años después de la amputación, Eitán entró a la historia al convertirse en el primer israelí con una amputación que terminó una maratón, al participar en la Maratón 2010 de Tiberias, con un tiempo de 3 horas y 46 minutos.

Ese mismo año en la Maratòn de Berlín, Eitán salió segundo en su categoría, con un tiempo de 3:02.12, cinco minutos después del ganador.

“Fue un gran logro, pero llegar segundo me permitió creer que también podía ser el primero, y esa se convirtió en mi nueva meta”.

En abril del 2017, siete años y medio más tarde y tras correr más de 35 maratones, Eitán cumplió su sueño al terminar la maratón de Viena con un tiempo de 2:56:53, convirtiéndose en el hombre más veloz en su categoría, casi un minuto más rápido que el récord anterior.

El mes pasado, unos pocos días después de cumplir 45 años, Eitán coronó un año increíble al ganar la prestigiosa maratón de Nueva York. “¡Fue una forma maravillosa de celebrar mi cumpleaños!”

Orgulloso de representar a Israel

Cuando Israel corre, usa una camiseta que tiene grabado “Israel” sobre sus hombros y en la espalda lleva su nombre y la palabra hebrea “Tikvot”, una organización que ayuda a rehabilitar a través de los deportes a veteranos de guerra discapacitados y a víctimas del terrorismo. “Estoy sumamente orgulloso de representar a Israel, y es algo sobre lo que pienso mucho cuando corro”.

“En el último kilómetro de cada carrera, canto una y otra vez en mi cabeza Am Israel Jai (el pueblo de Israel vive), y levanto bien alto mis manos cuando llego a esas palabras. Así fue como corrí en Nueva York, en Viena, en París, Berlín y en todas las ciudades. Me conecto con algo más grande que yo mismo y eso siempre me da un poco más de empuje”.

Eitán asegura que sus tres hijos (de diez, ocho y seis años) crecen con una poderosa lección de vida.

“Ellos saben que si uno quiere tener éxito en algo, tiene que trabajar duro por ello, y si no lo logra la primera vez, entonces tiene que trabajar todavía más duro hasta lograrlo”.

“También necesitamos el apoyo de quienes nos rodean. Nada de lo que logré hubiera sido posible sin el apoyo que recibí de mi familia y de mis amigos, en especial de mi esposa”.

Desde que fue herido, Eitán comenzó una nueva carrera como coach de vida y dando charlas motivacionales en seminarios y talleres por todo el país.

“Aunque sin dudas siempre hay otro maratón entre mis objetivos, ahora deseo dedicarme a ayudar a otras personas a lograr sus objetivos. Mi mensaje es que si sueñas y crees lo suficiente en algo, y estás dispuesto a hacer algo al respecto, con ayuda de Dios puedes lograr lo que deseas en la vida”.

A Eitán Hermon lo apoya la fundación Tikvot que ayuda a sustentar la rehabilitación a través del deporte de soldados israelíes discapacitados y víctimas del terrorismo. Para leer más sobre esta organización, puedes ir a www.tikvot.org.il o al sitio web de Eitán www.eitanhermon.co.il