Ilán Koren, el director de eventos de un salón de bodas cerca de Petaj Tikva, se despertó el martes a la mañana y oyó en las noticias que esa madrugada habían disparado cientos de misiles a Israel tras el ataque del ejército de Israel al renombrado jefe de la Jihad Islámica, Baha Abu al-Ata en la Franja de Gaza.

Hasta el reciente cese al fuego, más de 450 misiles fueron disparados indiscriminadamente contra los habitantes de las ciudades del sur de Israel.

Ilán le contó a Aishlatino.com: “El ataque de misiles provocó que las escuelas y comercios estuvieran cerrados y muchas bodas, así como otros grandes eventos, debieron ser cancelados”.

“En uno de los informes noticiosos contaron sobre una novia angustiada por lo que ocurría. Yo no podía quedarme de brazos cruzados y ver cómo se cancelaban bodas cuando podía hacer algo al respecto”.

Unos instantes más tarde, Ilán habló con Morán Nizrad y Ianiv Kahlon, una joven pareja que esa noche se casaba en el salón Telya y les formuló una pregunta que nunca antes había hecho.

¿Están dispuestos a compartir su boda?

“Les expliqué cuál era la situación en el sur y les pregunté si estarían dispuestos a considerar la posibilidad de compartir su boda con una pareja del sur. Su respuesta inmediata y unánime fue: ‘¡Sí!’”.

“Son personas maravillosas. Llegué a conocerlos a lo largo de los preparativos y sentí que ellos también estarían dispuestos a ayudar”.

El salón tiene capacidad para 700 invitados y los invitados a la boda Nizrad-Kahlon eran alrededor de 300. Los dueños del establecimiento, que pidieron mantenerse anónimos, de inmediato aceptaron pagar todos los costos adicionales.

Dos parejas que nunca se habían conocido se unirían en una misma celebración.

El plan de Koren implicaba que a pesar de que Telya organizaría un lugar separado para la segunda jupá (para la ceremonia), Morán y Ianiv compartirían la orquesta, el salón de bailes y la zona del banquete con otra pareja. Dos parejas que nunca se habían conocido se unirían en una misma celebración.

Felices de ayudar

Cuando los medios de comunicación publicaron la historia, llegó una corriente de pedidos y Morán y Ianiv tuvieron que elegir cuál pareja les parecía más adecuada para que fueran sus invitados.

“Nos alegró mucho la idea. Cuando Ilán nos preguntó, no lo dudamos. Estábamos felices de ayudar”, dijeron Ianiv y Morán.

Los elegidos fueron una pareja de Sderot, uno de los pueblos más próximos a Gaza y que a menudo está en la línea de fuego de los misiles. Rápidamente comenzaron a trabajar para avisar a sus invitados del cambio de dirección.

Preparativos sin pausa

Incluso para un enorme salón de fiestas, organizar una cantidad doble de comida, bebida y mozos fue una tarea enorme. Pero Ilán dice que todo valió la pena. “Es probable que ese día haya bajado 4 kilos”, dice Ilán con una sonrisa. “Pero tengo 15 años de experiencia en este negocio, así que sabía que si realmente queríamos lograrlo, llegaríamos con todo a tiempo”.

Un convoy de autobuses llegó al salón junto con la segunda pareja. La atmósfera era maravillosa. Ellos llegaron con su Rabino, sus invitados y toda su simjá (alegría). Fue una noche muy especial.

“Para la segunda pareja, ese día fue una montaña rusa. Habían pasado angustia, lágrimas y luego corrieron para reacomodar todo y encontrar autobuses que transportaran a sus amigos y parientes. Cuando llegaron fue increíble. Estaban sumamente agradecidos”.

“Las dos parejas se entendieron de maravillas. Ambas estaban emocionadas, bailaron juntas y fue una ocasión maravillosa. Sin duda esa noche surgió una amistad para toda la vida”.

“No hubo nada de lógica, todo fue pura emoción”

El costo de la boda adicional llegó a decenas de miles de shekels, aunque Ilán asegura que eso no fue un factor que importara a los dueños del salón. “Los habitantes del sur vienen sufriendo ataques de misiles similares durante más de diez años. Los dueños del salón dijeron que de ninguna manera aceptarían su dinero.

“En todo este pensamiento no hubo nada de lógica, todo fue pura emoción. Es cierto que en Israel nos peleamos mucho por política, por religión, los de derecha con los de izquierda, los religiosos y los laicos, pero eventualmente, cuando llega el momento, no hay nada que uno no esté dispuesto a hacer por el otro".

“Después escuché que hubo muchos otros salones de fiesta en el centro del país que respondieron de la misma forma que nosotros. Esto es lo que significa ser una familia”.